Kavanaugh se estrena en el Supremo con un equipo de trabajo conformado únicamente por mujeres

El nuevo juez del Supremo, Brett Kavanaugh, jura su cargo./AFP
El nuevo juez del Supremo, Brett Kavanaugh, jura su cargo. / AFP

El juez estrella de Trump intenta reconstruir su imagen pública tras superar una acusación de abusos que puso en peligro su confirmación por el Senado

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

La larga fila de personas que hacían cola este martes para asistir a una audiencia del Supremo sobre un robo común daba cuenta de que dentro iba a ocurrir algo novedoso. El juez Brett Kavanaugh debutaba en su primera audiencia, después de ser confirmado en el cargo por el margen más pequeño de la historia, como consecuencia de un polémico proceso en el que se han sucedido las acusaciones de abuso sexual y se ha retratado como arrogante y agresivo.

No era ese el aspecto que mostró la víspera durante su juramento en la Casa Blanca ni en la audiencia de este martes. Kavanaugh es un animal político que, una vez dada la batalla para conseguir este puesto vitalicio, se ha dedicado de inmediato a reconstruir su imagen pública para la historia.

Esa labor empezó con el fichaje de cuatro mujeres para el grupo de asesores fiscales que le acompañarán en la tarea del Supremo. Por primera vez un miembro del máximo tribunal tendrá un equipo totalmente femenino, pero ni eso llega libre de escándalo. 'The Guardian' publicó el mes pasado que Kavanaugh solo contrata «mujeres con cierto aspecto». La afirmación de que para trabajar con el juez hay que parecer «una modelo» venía avalada por el testimonio de diversas mujeres a las que dos profesores de Yale que las asesoraban para conseguir un puesto de trabajo con el juez mientras se sentaba en el Circuito de Apelaciones de Washington DC avisaron de que «no es casualidad» que todas sus empleadas pareciesen modelos.

Nadie duda de que Shanon Grammel, Kim Jackson, Megan Lacy y Sara Nommensen están altamente cualificadas para el puesto que han logrado con él en el Supremo, pero por el año de su graduación en universidades de Yale y Harvard, tampoco hay duda de que aún tienen edad de pasarela.

Carnaza a los votantes

Pasada la furia en las calles, el juez quiere ser conciliador, pero su jefe ha olido sangre y no piensa dejar escapar la presa. Hace mucho que Trump aprendió a manipular la furia de los votantes, a los que el lunes, a un mes de las elecciones, lanzó más carnaza. El hombre al que muchas mujeres llaman «depredador en jefe» pidió disculpas al juez en nombre del país por lo que considera «una campaña de destrucción política y personal que viola cualquier noción de justicia y decencia». Trump seguirá agitando la bandera roja frente a los hombres iracundos que se sienten amenazados por el empoderamiento femenino al menos hasta el próximo 6 de noviembre, cuando se revele si de verdad cosecha votos.

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