La esperanzadora Colombia de Iván Duque

NÉSTOR LASO

La llegada al poder en Colombia, de una nueva generación de políticos liderados por Iván Duque tras su triunfo en las Elecciones Presidenciales, en segunda vuelta el pasado 17 de Junio, a pesar del respaldo de mas de diez millones de votos y con ellos del político colombiano con mayor aceptación y carisma popular de la historia, como es el Ex Presidente Álvaro Uribe, no va a estar exenta de dificultades, principalmente, ante el cúmulo de problemas heredados de la anterior administración de Juan Manuel Santos y al descubrirse poco a poco, que las arcas están tan vacias como derrochados los dispendios que se permitió extralimitadamente, para vender al mundo, su proyecto de marketing personal, que no fué otra cosa, que el fracasado Acuerdo de Paz con las FARC.

La Colombia,que Duque acaba de recibir, está afectada por una herencia de Santos, compuesta por el exceso de cultivos ilícitos permitidos, un narcotráfico en alza y una inseguridad ligada a éste, con la mismas bandas de delincuentes a las que se creía haber derrotado, pero que Santos con sus concesiones ha revitalizado, unidas ahora las disidencias de las FARC, un ejercito de 4.000 hombres, que han vuelto a hacer del delito su modus vivendi.

El Presidente Duque apenas lleva setenta días en el cargo, asumió el mando del pais cafetero el pasado 7 de Agosto y desde el primer momento ya ha recibido los ataques por doquier de la antigua prensa, adiestrada al antiuribismo a base de hacer cuadrar sus cuentas de resultados con subvenciones, fondos para la paz, etc.

A ello hay que unir una oposición de izquierda demagoga donde las haya, que no duda en utilizar los resortes constitucionales para convocar una consulta popular, absurda por su obviedad, como fué la de la anticorrupción plena de tintes partidistas como se evidenció, cuando la legislación vigente en Colombia de ser aplicada con rigor y firmeza, sería suficiente para combatir ese flagelo, o que bien trata de instrumentalizar a su favor una manifestación de estudiantes universitarios que protestan en solicitud de mas inversiones para la mejora de la educación superior en toda su extensión ( instalaciones, profesorado, becas para los mejores estudiantes con falta de recursos, programas de formación, etc.).

Curiosamente líderes de esas marchas universitarias, criticaron con dureza el oportunismo político del izquierdista y afín a Maduro, Gustavo Petro, a quien en este caso le salió mal su estrategia populista, de hacerse con el discurso de los jóvenes a fin de articular su oposición al gobierno.

En demostración de grandes reflejos, agilidad política y de su capacidad de apagafuegos con rapidez, el Presidente Duque y su gobierno,ha dado ya cumplida respuesta a dichas reivindicaciones y así ha apoyado en el Congreso la aprobación a través de sus bancadas parlamentarias, tanto de medidas anticorrupción, como de fuertes inversiones para la enseñanza universitaria, en financiación de los anteriores proyectos arriba expuestos, junto a un ambicioso programa de homologación de títulos, tanto de los obtenidos en el exterior como los internos, firmando los correspondients convenios internacionales, a fin de aumentar las posibilidades laborales de los estudiantes colombianos.

Aquellos recursos para paliar las carencias de la enseñanza universitaria posiblemente no son todavía en la cuantía necesaria que el mismo mandatario desearía, pero como he expuesto inicialmente, el gobierno Santos dejó las arcas vacías, despilfarrando en su proyecto personal de conseguir una Paz que no llegó y no los aplicó a mejorar las calidad de vida de sus compatriotas.

Aunque las previsiones de crecimiento para el pais andino, del Fondo Monetario Internacional (FMI), para el 2019, son muy positivas, del 3,6 % inicialmente, dada la gran confianza que el gobierno Duque ofrece en materia de seguridad y en el respeto a la libertad de empresa, la falta de fondos heredada del anterior gobierno Santos, podría comprometer tanto la implementación de los programas de Paz, proceso en que el nuevo gobierno está comprometido en profundidad pero desde el prisma de una Paz con Legalidad y Justicia, como la finalización de los proyectos de infraestructura (carreteras 4G, etc,) y vivienda pendientes, que en dicho anterior gobierno se vendieron como ejecutados a bombo y platillo, pero en la realidad, el gobierno Duque ha comprobado que están en su mayor parte sin finalizar.

A pesar de todo ello, Duque ha anunciado en apoyo de las economías mas modestas y vulnerables, una reducción del IVA a los productos que componen la canasta básica familiar.

Iván Duque, fiel a su compromiso electoral, a diferencia de su antecesor Juan Manuel Santos, está ejerciendo una política muy cercana al pueblo, para lo que junto a su Alta Comisionado para las Regiones, ha diseñado unos Talleres que denomina

« Construyendo Pais «, a fin de pulsar en las diferentes regiones de la nación, in situ, cara a cara con los ciudadanos, las problemáticas que los afectan para dar cumplida respuesta a las mismas. Santos, en cambio huía de su pueblo.

El desafío migratorio que Colombia tiene planteado ante el éxodo de cientos de miles de venezolanos hacía su territorio, casi cuatro millones de nuevos residentes venezolanos se esperan, es quizás uno de los retos de mayor enjudia que el nuevo gobierno Duque tiene planteados.

El problema humanitario que es inherente al mismo y la apuesta firme de no poner restricciones de entrada junto con su firmeza ante las provocaciones de Nicolás Maduro, apoyando incluso la intervención de la Corte Penal Internacional en contra de los integrantes de la dirigencia actual chavista, involucrando de momento a siete paises incluidos Francia y Canadá, han hecho del mandatario colombiano un auténtico líder en la región, quien por su juventud y valía está llamado sin lugar a dudas a constituirse en el nuevo referente de las democracias liberales de América Latina.

Dificiles y de gran profundidad son los retos, que el Presidente Iván Duque tiene planteados en este primero y único mandato que recién acaba de iniciar y que la tarea de hacer de Colombia un pais mas próspero, seguro y moderno, recuperando y continuando el legado de Alvaro Uribe, fatalmente interrumpido por el caótico mandato de Juan Manuel Santos, va a ser ardua y dura, teniendo en cuenta los problemas de herencia recibidos, pero los primeros pasos en esa dirección están siendo muy esperanzadores y ratifican el acierto de su elección.

Ahora también, la comunidad internacional en toda su extensión (organismos multilaterales, Estados Unidos, Unión Europea, etc.), debe involucrarse desde todos los ángulos pero principalmente desde el aspecto logístico y económico, con la generosidad que el pueblo colombiano está demostrando con sus hermanos venezolanos.

Pues Colombia, solo con su buena voluntad y con sus escasos recursos, no puede asumir individualmente esa gran lacra humanitaria de desplazamientos que ya se ha iniciado desde el vecino pais, pues estratégicamente es vital el liderazgo que Colombia y el Presidente Iván Duque están ejerciendo en dicha área geográfica para salvaguardar la democracia y libertad en toda la región.

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