Nueva Zelanda teme que la masacre sea un plan que acaba de comenzar

Imagen del exterior de una de las mezquitas tras el tiroteo. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas

Terroristas de extrema derecha asesinan a 49 personas en dos mezquitas de Nueva Zelanda | Uno de los asaltantes escribió un manifiesto sobre el 'genocidio blanco' y contra los musulmanes y retransmitió en directo el ataque con armas automáticas

ZIGOR ALDAMA

Al menos 49 personas han muerto y otras tantas han resultado heridas de diferente consideración -20 de ellos de gravedad- en la localidad neozelandesa de Christchurch como consecuencia de dos atentados terroristas perpetrados en sendas mezquitas por hombres de extrema derecha en pleno rezo del viernes. Uno de ellos, identificado como Brenton Tarrant, de nacionalidad australiana, había escrito un manifiesto de 74 páginas sobre el 'genocidio que vive la raza blanca', en el que incitaba a la violencia contra los musulmanes, pero ninguna de las tres personas detenidas hasta el momento -una cuarta fue puesta en libertad- tenía antecedentes ni estaba bajo vigilancia policial.

Las autoridades han elevado el nivel de alerta y han pedido a la población que no visite mezquitas en ningún lugar del país, y en Christchurch incluso recomiendan quedarse en casa. Según el relato oficial, el ataque comenzó hacia las 13:40 horas. Al menos uno de los terroristas, que retransmitió por redes sociales el atentado, entró en una de las mezquitas ataviado con ropa de camuflaje y armado con un fusil automático y vació tres cargadores sobre los fieles que había en el interior, sin hacer distinción entre hombres, mujeres, y niños.

Pero muchos ni siquiera se percataron de lo que sucedía y continuaron con el rezo. «No tenía ni idea de cómo suena una ametralladora», ha explicado uno de los supervivientes, Farhaan Farheez, a Stuff. «Cuando rezamos no prestamos atención a lo que nos rodea, así que la gente ha continuado con las oraciones mientras se sucedían los disparos», ha añadido este joven de 27 años que describe la mezquita como un campo de batalla «lleno de sangre y de cadáveres».

Arriba, el autor de la masacre. Abajo, uno de los heridos e imagen de una de las mezquitas. / Reuters / Afp

Lógicamente, quienes estaban más cerca del terrorista sí que han sido conscientes de lo que sucedía y han buscado cobijo a la desesperada. Algunos han contado a AFP que esperaron a que acabasen los disparos para escapar, y que la Policía los escoltó al exterior, donde se vivieron escenas de pánico. Los efectivos de las fuerzas especiales se han incautado de varias armas cuando han logrado entrar y, fuera, los agentes han localizado dos explosivos en sendos vehículos. Uno de ellos de ellos ha sido desactivado.

41 de las víctimas mortales rezaban en la mezquita Al Noor, situada al oeste de Christchurch, y otras ocho han perecido en la de Linwood, al este. El último fallecido ha perdido la vida en el hospital. Entre las víctimas hay al menos dos extranjeros con nacionalidad malasia, y países como Indonesia y Bangladesh también han informado de la presencia de ciudadanos suyos en los lugares del suceso. No en vano, un nutrido grupo de jugadores bangladesíes de cricket estaban presentes en el rezo, y, aunque ninguno ha resultado herido, el trauma sufrido ha provocado la cancelación del partido que Bangladesh y Nueva Zelanda tenían previsto jugar mañana.

En esta coyuntura, la primera ministra, Jacinda Ardern, considera muy probable que entre los fallecidos haya refugiados e inmigrantes. «Han elegido hacer de Nueva Zelanda su hogar y este es su hogar. Ellos son nosotros», ha dicho la mandataria neozelandesa en una rueda de prensa. Adern también se ha dirigido a los terroristas: «Puede que nos hayáis elegido a nosotros, pero os rechazamos y condenamos. No tenéis lugar en Nueva Zelanda». «Estamos horrorizados, consternados, indignados y condenamos absolutamente este ataque cometido hoy por un terrorista violento extremista de derechas», añadía su homólogo australiano, Scott Morrison.

«Cuerpos por todos lados»

Otro hombre narró a la prensa local que vio cómo un niño era alcanzado por los disparos. «Había cuerpos por todos lados», dijo.

Ante las primeras informaciones sobre los tiroteos, toda la ciudad y parte de la Isla Sur de Nueva Zelanda quedaron bloqueadas mientras la policía iniciaba las operaciones de búsqueda.

La de hoy es la mayor matanza de la historia reciente de un país que siempre se ha considerado pacífico, y la población se encuentra en estado de shock. «Por lo que sabemos, ha sido un acto bien planeado. Es uno de los días más oscuros de Nueva Zelanda», ha añadido Adern visiblemente consternada. Ahora, las autoridades tratan de determinar si estos atentados son acciones aisladas o si, por el contrario, forman parte de un plan que acaba de comenzar. «Ahora mismo no podemos hacer elucubraciones y tenemos que centrarnos en investigar», ha comentado en otra rueda de prensa el jefe de la policía neozelandesa, Mike Bush.

Los tiroteos son raros en Nueva Zelanda, país que en 1992 restringió la legislación para tener acceso a armas semiautomáticas, después del asesinato de 13 personas en la ciudad de Aramoana, en la Isla Sur. Sin embargo, cualquier persona con más de 16 años puede solicitar una licencia para tener acceso a un arma después de un curso sobre seguridad.

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