El futuro de los combatientes de Al Qaeda retrasa la decisión sobre Idlib

Manifestación en Idlib contra el Gobierno sirio./Omar Haj Kadour (Afp)
Manifestación en Idlib contra el Gobierno sirio. / Omar Haj Kadour (Afp)

Cuando la ofensiva por parte del Ejército sirio y sus fuerzas aliadas contra esta provincia parecía inminente, la diplomacia ha logrado poner en pausa un asalto que podría provocar «la peor crisis humanitaria del siglo XXI»

MIKEL AYESTARÁNCorresponsal en Jerusalén

Idlib mira a Sochi, la ciudad rusa en la que Vladimir Putin recibirá dentro de 24 horas a Recep Tayyip Erdogan en un nuevo encuentro para intentar evitar una operación militar a gran escala. Es la segunda cumbre internacional en apenas doce días, tras la celebrada en Teherán con la presencia también de Irán, para debatir el futuro de la última provincia de Siria que queda fuera del control del Gobierno de Damasco. Cuando la ofensiva por parte del Ejército sirio y sus fuerzas aliadas contra este bastión de Al Qaeda parecía inminente, la diplomacia ha logrado poner en pausa un asalto que podría provocar «la peor crisis humanitaria del siglo XXI», en palabras del secretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Mark Lowcock.

Después de siete años de guerra y más de medio millón de muertos, Idlib, en plena frontera con Turquía, se ha convertido en el lugar al que han ido llegando los milicianos de los distintos grupos armados de la oposición tras rendirse en lugares como Alepo, Guta o Daraa. Se estima que unos 70.000 combatientes, de ellos 10.000 miembros del brazo sirio de Al Qaeda, según el enviado especial de la ONU para Siria, Stafan de Mistura, se atrincheran entre 3 millones de civiles. El organismo internacional alerta del riesgo de que los combates acarreen el desplazamiento de al menos 900.000 personas por lo que sus agencias trabajan contra el reloj para poder dar una respuesta de urgencia en caso de que sea necesario. Hasta el momento 30.000 civiles ya han dejado Idlib y han encontrado refugio en las zonas bajo control opositor fronterizas con Turquía como el cantón kurdo de Afrín o el norte de la provincia de Alepo. Erdogan ha reforzado la presencia militar en la frontera con Siria y advierte de que no aceptará más refugiados porque ya cuenta con 3,5 millones de sirios.

Salida de los yihadistas

Rusia exige la salida de los milicianos que pertenezcan a grupos considerados «terroristas» por todas las partes, como Al Qaeda, sobre todo porque amenazan la seguridad de sus bases en la vecina Latakia. Desde Ankara trabajan contra el reloj para intentar cerrar un acuerdo con los diferentes grupos armados a los que han apadrinado desde el inicio de la guerra. El objetivo turco sería que sus milicias leales lograran expulsar a los miles de combatientes de AQ, incluidos los yihadistas extranjeros, pero se desconoce cuál sería su destino final. «Estamos haciendo un gran esfuerzo para lograr un alto el fuego», declaró el ministro de Exteriores, Mevlut Cavusoglu, para lo que están en contacto «con todos los actores».

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