La crisis en Ucrania amenaza el encuentro de Trump y Putin

El presidente Poroshenko, con militares durante unas maniobras cerca de Chernihiv, en el norte de Ucrania./AFP
El presidente Poroshenko, con militares durante unas maniobras cerca de Chernihiv, en el norte de Ucrania. / AFP

El líder ruso carga contra Poroshenko y le acusa de «provocar» el incidente en el estrecho de Kerch para mejorar su posición en los comicios de marzo

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal. Moscú

Parecía decidido que los presidentes de Rusia y EE UU, Vladímir Putin y Donald Trump, mantendrían un nuevo encuentro bilateral en Buenos Aires, aprovechando la cumbre del G-20 que se celebra el viernes y el sábado. La Casa Blanca lo había anunciado para el día 1, pero Trump lo puso en cuestión por el ataque de guardacostas rusos contra tres navíos ucranianos el domingo en el estrecho de Kerch. El Kremlin da por hecho que la reunión se producirá. «Espero que podré hablar con Trump en Argentina, también de eso», dijo este miércoles el máximo dirigente ruso refiriéndose a la crisis en Kerch. Sin embargo, en una entrevista a 'The Washington Post', el presidente norteamericano declaró que lo sucedido entre barcos rusos y ucranianos «no me gusta, no me gusta esa agresión, no quiero esa agresión para nada. Quizá no tendré el encuentro» con Putin.

El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, aseguró que «está todo ya acordado, no tenemos ninguna otra información de nuestros colegas estadounidenses». Según sus palabras, «los preparativos del encuentro continúan». Y el asesor del Kremlin para política exterior, Yuri Ushakov, recalcó que «las dos partes necesitan por igual esta reunión».

Entretanto, el clamor general para rebajar la enorme tirantez bélica entre Rusia y Ucrania rebota en los muros del Kremlin. No sólo los 24 marineros ucranianos capturados continuarán encarcelados y los tres navíos apresados seguirán amarrados en Crimea sino que además Rusia refuerza ya su dispositivo militar en la península anexionada y en las regiones fronterizas.

LA CLAVE

Kiev teme «una guerra total».
En una escalada intimidatoria, Moscú va a reforzar la defensa antiaérea en Crimea.

Putin dijo este miércoles que «el incidente en el mar Negro fue una provocación organizada, sin lugar a dudas, por las autoridades ucranianas, incluido el actual presidente, en vísperas de las elecciones presidenciales» de marzo. El líder ruso destacó el escaso apoyo en los sondeos de su homólogo ucraniano, Petro Poroshenko. «Había que hacer algo para caldear la situación y crear obstáculos insalvables a sus rivales», añadió para explicar la «peligrosa provocación».

Temor por el puente

Putin dijo que «los buques militares ucranianos se adentraron en aguas territoriales de la Federación Rusa sin responder a nuestros requerimientos. (...) pusieron rumbo hacia nuestro puente», inaugurado por el propio líder ruso en mayo. Moscú recrimina a las autoridades de Kiev haber hecho llamamientos a destruir el viaducto cuando tales pronunciamientos proceden de diputados radicales marginales. Los barcos ucranianos «violaron aguas que eran rusas ya desde antes de que Crimea formase parte de Rusia». Tras la construcción del puente y por miedo a sabotajes, Moscú exige que se comunique con antelación el itinerario de los barcos que quieran entrar o salir del mar de Azov.

Mientras, el presidente ucraniano firmaba la ley aprobada por el Parlamento que instaura el estado de guerra en diez provincias durante un mes. El martes por la noche, Poroshenko alertó de que Rusia ha concentrado tropas en varios puntos junto a la frontera, lo que interpreta como «la amenaza de una guerra total», afirmó. En una escalada intimidatoria, Rusia se dispone además a reforzar el dispositivo de defensa antiaérea en Crimea.

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