Alemania califica de atentado «antisemita» el ataque en Halle

El ministro de Interior de Alemania, Horst Seehofer, deposita unas flores en el lugar del ataque./EFE
El ministro de Interior de Alemania, Horst Seehofer, deposita unas flores en el lugar del ataque. / EFE

El autor, un joven alemán, fue detenido tras matar a dos personas y transmitir en directo por internet sus acciones

MARÍA MOLINOSBerlín

Las autoridades alemanas calificaron ayer de atentado «ultraderechista» y «antisemita» el ataque perpetrado el miércoles en Halle (este de Alemania), en el que murieron dos personas. Además reconocieron que, si el atacante hubiese logrado irrumpir en la sinagoga, podría haber cometido una «masacre». La crudeza del vídeo que el atacante retransmitió en directo y su manifiesto, que subió a internet, no dejan lugar a dudas sobre su ideología y sus objetivos.

«Lo que vivimos el miércoles fue terrorismo», aseguró el fiscal general de Alemania, Peter Frank, quien afirmó que Stephan Balliet, de 27 años, trató de «cometer una masacre movido por el racismo y el antisemitismo». El joven, desconocido hasta esta semana por las fuerzas de seguridad, iba «fuertemente armado», con «varias armas largas de fabricación casera» y «cuatro kilogramos de explosivos». Pero ni siquiera a tiros logró abrir la puerta de la sinagoga que pretendía asaltar y que en esos momentos acogía a entre 70 y 80 personas que estaban celebrando el Yom Kipur, la principal festividad judía.

La investigación, que está dando sus primeros pasos, precisará aún de cierto «tiempo» para dar «respuestas claras» a todas las preguntas sin despejar, explicó Frank, especialmente en lo referente a si el atacante contó con ayuda externa en la preparación del atentado. En la tarde de ayer, Balliet llegó a la sede de la Fiscalía General para ser interrogado por primera vez. El sospechoso fue detenido el mismo miércoles pero tuvo que ser operado antes de su traslado porque resultó herido al sufrir un accidente de tráfico mientras huía en un vehículo robado. La Fiscalía General le imputa dos cargos por asesinato y nueve intentos de asesinato.

El análisis de los investigadores se va a centrar en las comunicaciones del detenido en los últimos meses, pero también en el manifiesto que subió a internet y en la retransmisión en directo del ataque que realizó a través de Twitch, un portal para compartir partidas de videojuegos. Esos 35 minutos, un compendio de rabia ultraderechista, son un registro desde la cámara que llevaba Balliet en su casco de todo lo sucedido. De su intento frustrado de entrar en la sinagoga, de su asesinato en plena calle de una mujer y de la muerte tiroteado de un hombre que esperaba en cola para pedir su almuerzo en un local de comida turca para llevar.     

    

Cadena humana contra el ataque antisemita.
Cadena humana contra el ataque antisemita. / EFE

Odio a los judíos

 El vídeo, que ya ha sido bloqueado por las principales plataformas digitales, también ofrece una ventana a la ideología del odio del atacante, que apuesta por matar «antiblancos». Los judíos, dice, son «la raíz de todos los problemas» y se han inventado el Holocausto, el asesinato masivo y planificado de judíos por el III Reich, un hecho que considera que «nunca sucedió». El feminismo, por su parte, es el culpable de que la natalidad haya caído en Occidente.

El atentado ha tenido también repercusiones políticas. Tras las condenas de todo el espectro político han llegado los reproches a la ultraderecha parlamentaria. El responsable de Interior de Baviera, el conservador Joachim Herrmann, que ha acusado al ala más radical de Alternativa para Alemania (AfD), el tercer partido con más diputados en el Bundestag, de ser los «instigadores intelectuales» del ataque. En este sentido, pero de forma más sutil, la ministra de Justicia, la socialdemócrata Christine Lambrecht, buscó responsables más allá de los hechos materiales. «Primero van las palabras y luego los hechos», aseguró.

El ministro del Interior, el conservador Horst Seehofer, consideró una «vergüenza para todo el país» lo sucedido y alertó del auge de la violencia de extrema derecha. El de Halle no es un caso aislado. A principios de junio un ultradrechista asesinó al político cristiano-demócrata Walter Lübcke, que se había destacado por su defensa de la política de puertas abiertas con los peticionarios de asilo de la canciller Angela Merkel.