Cuando el Gordo vistió de rojiblanco

Tino 'El Roxu' y Marino Fernández reviven el día que la diosa Fortuna les sonrió

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

El sábado hará treinta años que Gijón se vio favorecida por el Gordo de la Lotería de Navidad con 10.000 millones de pesetas (unos 60 millones de euros) y con esa noticia abría al día siguiente EL COMERCIO, mostrando la imagen de los dos responsables de haber repartido 7.000 millones: el hostelero Florentino Mañana García, Tino 'El Roxu', y el presidente de la peña sportinguista Jiménez, Marino Fernández Baragaño. En la fotografía de nuestro compañero Joaquín Pañeda se abrazan sin ocultar su emoción. Tres décadas después, los protagonistas de aquella portada se han vuelto a encontrar (como hacen cada tarde en su partida del Café Viesques) para repetir la escena ante la cámara del mismo fotógrafo que los retrató.

Aquel 22 de diciembre de 1988 la suerte llegó a las vidas de Tino y Marino teñida de color rojiblanco. El primero recuerda que fue José Manuel Piñera, padre del actual entrenador del Sporting B, Isma Piñera, quien le comunicó que el número 21.583, distribuido por la peña Jiménez, acababa de ser premiado con el Gordo. «No reaccioné hasta que lo vi en la tele», rememora el popular hostelero, hoy jubilado. A los pocos minutos «llegó Marino llorando. Nos abrazamos y él venga a llorar. Tuve que decirle: 'Tranquilízate, ho. Hay que celebrarlo, pero no llores así que te va dar algo'». Su amigo asiente y relata el momento en que supo la noticia. «Trabajaba de telefonista en Ensidesa y tenía la radio puesta. Ya el día antes notaba algo raro en mí. Llegó la jefa y me mandó apagar el aparato. Le dije que no, porque el mi número iba a salir. Y así fue. Cogí un taxi y fui derechu pa la sidrería», detalla ahora.

Al que sigue siendo presidente de la peña Jiménez le correspondieron 30 millones (unos 180.000 euros) y al hostelero, menos. «Repartí mucho, pero solo llevaba un décimo», apunta. El resto se quedó en la ciudad o viajó a lugares como Logroño y Bilbao gracias al intercambio de lotería con otras peñas. Nuestro redactor calificaba de «solidario» en su crónica el premio, llegado a un Gijón en plena crisis industrial, pues «fue a parar a familias de escasos recursos». Lo vendió la administración número 17, regentada por Carolina Granada, viuda del escultor Navascués. Ayer Tino y Marino revivían su día con el deseo de que este sábado la suerte «se acuerde de Gijon y Asturias, porque se necesita» y que la deportiva le llegue ya a su Sporting, «que falta nos fai».

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