Cal Crutchlow, el tapado sincero

TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN
Cal Crutchlow, el tapado sincero

Es la otra atracción del Mundial, junto a Márquez. ¿Por qué? se preguntarán ustedes. Porque Cal Crutchlow (Conventry, 1985) es un tipo que cae bien al "paddock" gracias a su sinceridad sin límite y a su humor desternillante. Marc debuta este en MotoGP y el británico le dijo nada más ver su sensacional rendimiento en pretemporada: "Niño, no corras tan rápido que me haces esforzarme demasiado". Era su reconocimiento a un chaval que puede quitarle podios y otros buenos puestos. Su autocrítica es conocida en el box del campeonato. Y adorna todo ello con una calidad magnífica como piloto. Agresivo, al borde de la caída y sin hacer daño a nadie. El año pasado disfrutó de sus dos primeros podios en MotoGP, demostración de su progresión. Ya en 2011 fue el Mejor debutante del Año. Ahora desea consolidar su evolución con la consecución de más cajones. Cuidado con él. Puede dar más de un disgusto a los consagrados con mejores motos.

Cal cumple los tópicos del típico piloto británico: lo entrega da todo y no se asusta. Nadie le ha regalado nada en su trayectoria hasta llegar aquí. Consiguió alcanzar la meta de MotoGP después de un largo y curvo camino. En su juventud tuvo que tomar la decisión más difícil de su vida: elegir entre el fútbol o las moto. Era un portento físico. Podía elegir deporte.

Su duda duró cuatro años. Entre los 13 y los 17 años compartió las motos con su militancia en las categorías inferiores del Aston Villa. Jugaba de delantero y tenía futuro. Cal se sentía identificado con Michael Owen, el punta que no cuajó en el Real Madrid, pero que destacó por ser un obrero del gol. Se peleaba, como él, con los defensas.

Aquella lucha semanal con el Aston Villa significaba que corría tocado al subirse a las motos. Y viceversa. Sus caídas en el asfalto dañaban su cuerpo para el fútbol. Un perjuicio doble que no le impidió triunfar en el motociclismo. Fue campeón de la Júnior Challenge británica en 1999, con 14 años. Y no dejaba de brillar con el balón.

El inglés recuerda sueño cuando se enfrentó, a los 16 años, a Wayne Rooney, que entonces militaba en el Everton júnior. Crutchlow marcó dos goles para el Aston Villa y Wayne consiguió otros dos para el Everton. El encuentro se decantó finalmente para el conjunto de Rooney, 2-3. El piloto rememora que el actual goleador del Manchester United ya era un tanque repleto de fuerza que discutía con los árbitros con la misma intensidad que ahora.

A los 17 llegó la hora de la verdad para Cal: fútbol o motociclismo. Era el momento de dirigir una trayectoria profesional. Aunque algunos de sus compañeros llegaron al primer equipo del Aston Villa, aunque él reunía virtudes para jugar en la Premier, eligió las motos por una razón suprema: se divertía más.

Consolidó así un abrupto camino hasta alcanzar la meta: MotoGP. A los 18 años (2004) debutó en el Campeonato Británico de Supersport. Décimo, dos años más tarde se proclamó campeón. Saltó al Mundial de la especialidad. Y tuvo el acierto de aliarse con el actual jefe de equipo de Jorge Lorenzo en Yamaha: el holandés Wilco Zeelenberg. Conquistó el Campeonato de Supersport en 2009. Un éxito que le abrió las puertas del Mundial de Superbikes en 2010. Fue quinto.

Se ganó un sitio para ascender a MotoGP. Yamaha vio un piloto con posibilidades. Le fichó para el grupo satélite, el Yamaha Tech3. Tiene garra, fuerza, decisión. Entra en las curvas al máximo. En agua funciona como nadie. Es un piloto en ascenso. Los dos cajones vividos la pasada temporada fueron la confirmación de su mejoría paulatina. Este año debe superar ese listón.

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