Alemania desciende del paraíso

Löw charla con sus jugadores durante un entrenamiento. /
Löw charla con sus jugadores durante un entrenamiento.

Joachim Löw pone los pies en el suelo y exige a sus jugadores que pasen página y preparen con «humildad» la final de Maracaná

IGNACIO TYLKOMadrid

Mientras la canciller alemana, Angela Merkel, describía una «victoria casi histórica», para evitar ser imprudente, y anunciaba un cambio en su agenda para poder asistir el domingo a la final del Mundial de Brasil en Maracaná, el técnico Joachim Löw trataba de poner un punto de mesura y pretendía bajar los humos a sus jugadores.

Se le hace harto difícil al seleccionador alemán poner los pies en el suelo cuando su país disfruta en el paraíso y 32,57 millones de ciudadanos siguieron en directo el duelo de Belo Horizonte ante Brasil. Pulverizaron el récord de audiencia que databa de la semifinal perdida ante España en Sudáfrica, con 31,1 millones.

La reacción de emoción en todo Brasil tras la lesión de la Neymar jugó en favor de Alemania, analizó Löw, muy respetuoso con los anfitriones. Antes del encuentro, miles de asistentes al estadio Mineirao llevaron caretas de Neymar como muestra de apoyo al crack, y el capitán David Luiz mostró la camiseta con el '10' durante la interpretación de los himnos.

«Era importante administrar con calma esa pasión y emoción, con valor y con nuestra fortaleza», dijo Löw. «Ellos se quedaron conmocionados con nuestros goles y eso nos lo hizo más fácil», añadió en un intento de buscarle una explicación racional a un partido de locos.

Löw ensalzó a sus jugadores, pero desde la mesura. «Todo el mundo hizo el trabajo de manera increíblemente bien y con concentración total. Jugamos bien en ataque, con combinaciones soberbias», analizó. Pero, sobre todo, insistió en el mensaje de que deben evitar la euforia de cara al gran duelo del 13 de julio. «Un poco de humildad también sería muy bueno y tenemos que tener cuidado para seguir concentrados», remarcó el preparador, de 54 años.

El seleccionador admitió también que para Brasil la goleada será «difícil de digerir», pero recordó que Alemania sufrió la misma tragedia en 'su' Mundial de 2006, cuando perdió por 2-0 ante Italia en semifinales. «Hasta este partido, Brasil había jugado un excelente Mundial», arguyó el técnico, que también aplaudió la organización de una Copa del Mundo «sensacional».

Los jugadores teutones mostraron su extrañeza por una goleada que no entraba en los planes de nadie. «Honestamente no sé qué decir. Esto no estaba previsto ni en el mejor de los guiones», reconoció Thomas Müller, autor ya de cinco goles, los mismos que le convirtieron en Bota de Oro en Sudáfrica. «No me lo puedo creer. Es una locura total», agregó Müller, que urgió a su equipo a olvidar rápidamente este resultado para concentrarse en lo que falta.

Toni Kroos, generador del fútbol ofensivo de esa máquina casi perfecta y el bigoleador en un intervalo más corto de la historia de los Mundiales, confesó que «nadie se lo hubiera creído» si se lo dicen antes de empezar. Pero recordó que el Mundial no ha terminado y Alemania aún no ha cumplido el reto de ganar el título por cuarta vez, tras los galardones de 1954, 1974 y 1990

«Jugamos un partido extraordinario. Tuvimos una actuación maravillosa contra el equipo local, pero vinimos a ganar la Copa del Mundo y todavía no la tenemos», advirtió Kroos. «Todavía nos queda un partido muy difícil por delante, y si no jugamos al máximo nivel, no lograremos el objetivo que nos propusimos».

«Es difícil encontrar las palabras después de un partido así», declaró Klose, que no celebró su tanto con la tradicional voltereta porque recibió «un golpe en una rodilla» poco antes de marcar. Para Klose, máximo artillero en la historia de los Mundiales con 16 dianas, la clave de Alemania es la «unión».

«Fenomenal y surrealista»

Mientras la 'Mannschaft' trataba de recuperar la calma en su retiro de Campo Bahía, en Santa Cruz Cabrália, a la prensa ya se le había acabado la imaginación para describir en sus titulares la victoria histórica en el Mineirao.

«Increíble», «Fenomenal», «Surrealista», «Digno de un campeón del mundo»... «¡Sin palabras!», escribía en su portada el diario Bild , el más popular de Alemania, al tiempo que aupó a Klose como «Dios del fútbol» por su récord realizador.

«¡Fue una locura! ¿Quién hubiera previsto algo así?, reaccionó el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, estimando que los alemanes tenían «todo para convertirse en campeones del mundo».

«Probablemente hemos asistido a un acontecimiento del siglo (...) Todavía no lo puedo creer», comentaba el exinternacional germano Olaf Thon, campeón del mundo en 1990, en la radio pública Deutschlandfunk.

Este miércoles por la mañana, la televisión pública ZDF volvió a emitir el partido calificado ya como «histórico», por si algún despistado se lo había perdido.

 

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