Sólo Puyol estuvo a la altura en Brasil

Carles Puyol y Gisele Bundchen portan la copa del campeón. /
Carles Puyol y Gisele Bundchen portan la copa del campeón.

La campeona del mundo completó un fracaso sin precedentes y Velasco Carballo no lo mejoró

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

La imagen de Carlos Puyol portando la Copa del Mundo en el césped de Maracaná fue lo mejor que ha ofrecido España en este torneo en el que podía conseguir el hito de sumar dos torneos seguidos. Ningún español ha estado a la altura de la estrella lograda en Sudáfrica. Ni siquiera un Velasco Carballo que soñaba con estar en la final tras el descalabro de La Roja, pero cuyo arbitraje en los cuartos de final entre Colombia y Brasil le eliminó de la terna de candidatos. «Me entran ganas de llorar, pero mantengo el tipo. Es importante saber perder, a la gente se le conoce en las derrotas», explicaba en una entrevista Vicente del Bosque en el Arena da Baixada a modo de resumen nada más terminar el torneo.

En Curitiba, lugar elegido de modo erróneo como cuartel general del equipo en el Mundial, se ha visto todo lo peor de España. En esa fría ciudad, la generación más gloriosa de la selección se descompuso como grupo y mostró lados desconocidos para todos. Quizá estar tan aislados de todo, provocó que muchos de los futbolistas fueran egoístas, tal y como había anunciado su entrenador, y lo mostrasen en sus comportamientos sin rubor alguno.

Xabi Alonso criticando la actitud del grupo sin ponerse por delante el primero teniendo que rectificar y contando primero entre pasillos que se iba y después negando la mayor con el micrófono abierto; Cesc enfadándose en un entrenamiento intrascendente con su seleccionador tras anunciar el día antes del debut que cambiaba de equipo; Casillas eligiendo terminar su tarde libre con su pareja en lugar de hacer grupo en la comida de toda la delegación; Pique tomando el sol antes de un partido oficial del que se cayó por unas molestias a última hora tras unos días descentrado después de ser suplente ante Chile y haber tenido a su pareja en el mismo de hotel de concentración en Washington; capitanes que dejan el marrón de aparecer para dar la cara ante los aficionados (representados en los medios de comunicación) a jugadores con escaso protagonismo y culpa en la debacle; Villa cabreándose porque le sustituyen en su último día como internacional; Jordi Alba insultando a un periodista del diario AS, Javier Gómez Matallanas, en la zona mixta del estadio olvidando que luce en la solapa de su polo la estrella del vigente campeón del mundo y directivos que no hacen nada cuando el lateral prosigue con su actitud y lenguaje hacia dicha persona en el avión oficial del equipo mostrado una mala educación indigna de un deportista.

Ha sido el torneo más corto que se recuerda de España, que para el partido 19 de los 64 previstos en el torneo ya está eliminada. Un despropósito. Perder entra dentro de las posibilidades, hay muchos factores futbolísticos que pueden ayudar a entender lo sucedido pero la imagen general mostrada en esta ciudad no ha estado a la altura. El último día sólo Reina, Mata, Juanfran y Cazorla ofrecieron explicaciones a todos y cada uno de los miembros de la prensa que aún no entienden la debacle de un grupo inolvidable que durante seis años ha dominado el fútbol mundial. Un equipo de leyenda tiene que saber estar, en las buenas y en las malas.

No es de recibo que tras el único triunfo español en el Mundial haya jugadores que salen vestidos de calle por los pasillos del estadio (Pique, Costa y Cesc Fábregas) porque no regresan a España con el resto del equipo, algo que tengo dudas de que hubiese sucedido si una figura como la de Fernando Hierro, añorado por Del Bosque, siguiese en la Federación y otros lo hacen como aquel que sale huyendo tras romper un jarrón. Y que cuando aterrizan en España, después de parada técnica en Las Palmas y rayo incluido, no haya nadie que les diga que hay centenares de gente en la puerta de llegadas para verles.

Y es que algo se quebró en Brasil, bueno mucho antes cuando se priorizaron otros asuntos a los deportivos a la hora de elegir rivales. Este lunes 14 de julio vuelve la actividad a la RFEF, que decretó vacaciones tras caer eliminada, que tiene trabajo por delante. Convencida de la continuidad de Vicente del Bosque, sabe que tendrá que rebajar su caché para los amistosos y los patrocinadores meditan una revisión de sus contratos de patrocinio.

Aún quedan futbolistas que quieren volver a pegar esos trozos e incluso están dispuestos a crear una nueva obra. Ganas y clase para ellos tienen.Quizá este es el momento de que todos recuerden cómo logró el éxito España: siendo un equipo y con el balón de aliado. Esa fue la clave para ser campeona del Mundo y de Europa, proeza para la que tuvo que superar a Alemania. Y lo hizo de manera clara ante esa misma selección que impresionó con su vendaval en semifinales ante Brasil. Que lo conseguido no caiga en el olvido...

 

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