Cuentas que llegan tarde sin razón
Asturias necesita unos presupuestos sólidos y con visión de futuro, no unas cuentas precipitadas por la inercia del calendario o por la incapacidad de gestionarlo ... con previsión. El Gobierno asturiano ha justificado su retraso parapetándose en que todavía no se había fijado el techo de gasto, que marca el tope que pueden gastar las distintas administraciones, y el objetivo de déficit por parte del Ministerio de Hacienda, algo que ya se fijó el lunes.
Esta justificación contrasta notablemente con lo que están haciendo otras comunidades, de todo signo político: Madrid, Castilla - La Mancha y el País Vasco ya han aprobado sus cuentas en octubre; Andalucía, Galicia, Cantabria y La Rioja las están ya tramitando. Son ejemplos que contrastan con Asturias, y eso, sin citar al más mediático, Extremadura, donde se convocaron elecciones por el encontronazo entre PP y Vox.
Pero no hace falta salirnos de Asturias. Aquí, muchos Ayuntamientos ya han presentado y están tramitando sus presupuestos. Sin ir más lejos, las dos principales ciudades, Gijón y Oviedo, están ya en la recta final para su aprobación.
Por eso, no deja de sorprender la postura del Gobierno asturiano. Ya quiso normalizar que presentar las líneas maestras en octubre era lo correcto. Pero ahora estamos ya finalizando noviembre y poco sabemos de las cuentas, mientras que el calendario para su aprobación definitiva en la Junta se mantiene para la última semana de diciembre para así no entrar en prórroga presupuestaria.
El PSOE vuelve a repetir la estrategia de reducir el margen del debate, poner contras las cuerdas a sus socios y presionar (o chantajear) con algo más propio de la publicidad: ¡La oferta se acaba en 48 horas! Y los presupuestos son algo mucho más serio. Queda por ver si un proyecto que llega tarde lo hace con la ambición política que este momento exige.
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