El presupuesto de las promesas eternas
Jorge García Monsalve
Sábado, 8 de noviembre 2025, 01:00
Hace unos días, ante las críticas del Grupo Municipal Socialista de que en los presupuestos no aparecía ni un solo euro destinado a proyectos considerados ... estratégicos por el propio equipo de gobierno como La Vega, los centros sociales integrados o la rehabilitación de la plaza de Toros, el concejal de Infraestructuras, Nacho Cuesta, nos sorprendía asegurando que estas actuaciones se financiarían con remanentes.
Esa afirmación, más que una explicación, es una confesión. Vincular los proyectos estratégicos a los remanentes es admitir que no cuentan con financiación real y que su ejecución depende de un dinero que aún no existe.
Ni siquiera se sabe a cuánto ascenderán esos remanentes. En la práctica, estos compromisos siguen siendo promesas aplazadas, porque lo que no está en los presupuestos simplemente no existe.
Conviene recordar que los remanentes no son ahorros ni un ejemplo de buena gestión. Son el dinero que el Gobierno ha sido incapaz de gastar a tiempo. Cada euro de remanente es una obra que no se ha hecho, un proyecto que se ha parado o una inversión que se ha retrasado. No hay mérito en acumularlos, solo ineficacia, falta de planificación y mala gestión.
Además, los remanentes no se pueden utilizar libremente. La Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera obliga a destinarlos prioritariamente a amortizar deuda y solo de manera excepcional permite usarlos para inversiones financieramente sostenibles. Esto significa que solo pueden dedicarse a obras o mejoras muy concretas que no supongan más gasto para el Ayuntamiento en el futuro y que, además, deben ejecutarse antes de que acabe el año. En la práctica, se trata de actuaciones menores, con poco margen y escasa capacidad para transformar la ciudad.
Por eso, cuando el concejal afirma que esas actuaciones se harán con los remanentes, lo que en realidad está reconociendo es que no sabe cuándo se harán, ni siquiera si podrán hacerse. Es la manera de aplazar lo importante bajo una falsa apariencia de responsabilidad. En el fondo, un proyecto sin partida presupuestaria no pasa de ser una promesa, y las promesas no transforman la ciudad.
El resultado es el de siempre. Presupuestos sin proyecto de ciudad, ejecución mínima y proyectos que se eternizan. Mientras tanto, los barrios siguen esperando mejoras, nuestros equipamientos se deterioran y la ciudad pierde oportunidades. No por falta de dinero, sino por falta de gestión y de planificación.
Gobernar no consiste en acumular remanentes en las cuentas municipales, sino en ejecutar los presupuestos y cumplir los compromisos adquiridos. No consiste en aplazar los proyectos ni en retrasar las decisiones, sino en poner en marcha proyectos, asumir sus compromisos y hacer que Oviedo avance de verdad
Fiar los proyectos a los remanentes es admitir su incapacidad. Cada vez que el equipo de Canteli los usa como coartada, confirma lo evidente. Oviedo no tiene un problema de dinero. Tiene un problema de gobierno.
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