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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Avilés

CÉSAR MUÑOZ JIMÉNEZ CONSULTOR INTERNACIONAL DE INFANCIA, JUVENTUD Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA

El experto defendió en Avilés el fomento de la participación de los niños en la familia, la escuela y la sociedad en la que crecen
13.11.08 -

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«La infancia nunca será futuro si no es presente, debe participar más»
César Muñoz, ayer en el Centro de Servicios Universitarios. / MARIETA
César Muñoz es un entusiasta defensor del papel de los niños y los ancianos en la regeneración democrática. Este experto explicó ayer en Avilés sus tesis en las jornadas técnicas sobre formación en participación infantil y juvenil y defendió un vuelco en las políticas educativas como única forma de cambiar la actual situación de crisis de valores.
-Usted plantea una mirada distinta a la infancia. ¿Pueden calificarse sus tesis como revolucionarias?
-Investigando a fondo al ser humano descubres que los niños son los seres humanos con mayor capacidad para provocar un cambio. Su estructura mental se forma a partir de fantasía, creatividad, imaginación, mientras que la de los adultos se basa en la experiencia y la memoria. Además de tener derechos, la infancia es un ámbito de edad apasionantemente interesante para provocar el cambio social, la auténtica democracia participativa. No habrá auténtica democracia hasta que a la infancia no se le considere sólo como seres humanos con derechos, sino también con capacidad para ejercerlos, al igual que sus deberes.
-¿Qué mecanismos propone para escuchar a los niños?
-Lo primero es que el adulto tome conciencia. El punto de partida es que el adulto no cree en sí mismo, no es seguro. Si lo fuese, desearía que la infancia participe. Hay que crear complicidad entre generaciones. Vivimos en una cultura que desprecia los dos polos más potenciales de cambio, la infancia y los ancianos. Mi sugerencia es una formación potente, con espacios de toma de conciencia, eliminar la actitud basada en el binomio problema-protección. El adulto sólo se acuerda de proteger, pero no de la promoción y de la participación. Un ser humano sólo protegido es un ser humano anulado.
-¿Cómo se lleva eso a la práctica?
-La infancia debe participar en el diseño de todas las políticas públicas. No podrá hacerlo de inmediato, requiere de un aprendizaje, pero los niños pueden empezar en sus familias a participar en la planificación de las vacaciones, de los fines de semana, de cómo se viste, en su ong, en la organización de los espacios libres de su ciudad...
-Póngame un ejemplo.
-En un pueblo de Barcelona un grupo de niños de entre 12 y 18 años participaron en el diseño de su pueblo, de la fiesta, hasta tienen la llave del Ayuntamiento para reunirse los domingos por la tarde en el salón de plenos. Administran un millón de pesetas de subvención del Ministerio, y eso creó un escándalo entre padres, políticos, etcétera, y lo hacen bien.
-¿Por dónde hay que empezar?
-Por los padres. A participar se aprende participando en los primeros espacios en los que se convive, en la familia, la escuela o el barrio.
-¿Qué papel tienen los poderes públicos?
-Lo primero es que, como sucede en Avilés, se crea en esa capacidad y haya una apuesta firme por la participación. No hay que tener prisa, requiere tiempo.
-¿Cuánto tiempo es necesario para ver los beneficios?
-Unos seis años.
-¿Cree que sí se podría reducir la delincuencia juvenil?
-A mayor participación, menos violencia. Baja el nivel de violencia, de agresividad y sube el de conciencia, orgullo y cuidado con el espacio en el que participan. Si los jóvenes participan desde niños en el diseño de un parque, luego lo cuida, es un trozo suyo, de su idea, de su sugerencia. La infancia nunca será futuro si no es presente. Debe dejar de ser una transición, hay mentiras organizadas que dicen que para ser hay que ser adulto. Los niños y los ancianos tienen que participar más. La base del cambio está en la infancia.
-Vamos, que no está de acuerdo con frases despectivas como «eso son cosas de niños»
-No sólo eso, también «no seas infantil» o las palabras 'menor' y 'educando'. Eso debe romperse con una profunda formación de formadores. En Barcelona estamos dando cursos de un año, para que no se repita el esquema de la cultura dominante.

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