Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Asturias

Asturias

José Antonio Marina defiende Educación para la Ciudadanía y critica la politización del debate porque la asignatura «habla de derechos humanos»

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«¿No podemos decir en un aula que la violencia es mala?»
Marina presentó ayer su último libro. / SEVILLA
«¿No podemos decir en un aula que la violencia es mala? ¿No podemos decir que el abusón no se puede comer el bocadillo de otro niño ni insultarle? ¿Eso es formar la conciencia? Pues sí. Y es necesario». Con un ejemplo tan difícilmente contestable justifica el filósofo José Antonio Marina, autor de uno de los libros de texto de Educación para la Ciudadanía, la existencia de la asignatura y su obligatoriedad. Defiende Marina su esencia, que no su uso político, porque ahí tiene tantas palabras críticas para el Gobierno que la ha puesto en marcha como para el Partido Popular y la Conferencia Episcopal, aglutinadora de la mayor parte de las críticas.
José Antonio Marina, defensor militante de una ética universal, cree que es precisamente el uso político que se ha hecho de la asignatura el que ha provocado que se denuncie «sin conocer sus contenidos». Y los explica. «La asignatura habla de los derechos humanos y de algo que muchas veces olvidamos y que figura en nuestra Constitución, los valores fundamentales: la libertad, la igualdad, el pluralismo político y la justicia». Habla, asegura el promotor de la Universidad de Padres, de ética como una «forma de convivencia», porque la alternativa a eso sólo es «volver a la ley de la fuerza».
¿Por qué entonces los padres de más de 50.000 alumnos han llegado hasta el Supremo pidiendo la objeción de conciencia? Marina tiene claro que, por una parte, existe ese desconocimiento de los contenidos reales de la materia, pero, por otro, no duda en asegurar que «por debajo está también la idea de la Conferencia Episcopal de que la Iglesia es la única institución que puede educar en moral».
Marina -que ayer presentó en el Ateneo Jovellanos de Gijón su último libro, 'La pasión del poder', un análisis de la necesidad de dominar y ser dominado que ha tenido, y tiene, el hombre a lo largo de la historia- recuerda cómo el germen de la asignatura está en un acuerdo de la Unión Europea de 2000 en el que se pactó precisamente eso, educar para la ciudadanía. En España entonces gobernaba en PP. El PSOE se encontró con la idea «encima de la mesa» y lo que hizo fue «presentarla como su gran novedad». A su juicio se equivocó, primero, en volver a reformar las leyes educativas dependiendo de cambios políticos y, después, «en las formas, que no en el fondo». En este sentido, acusa muy especialmente a «sectores del Partido Socialista» que salieron a la palestra felicitándose de que «por fin habían expulsado a la religión de las escuelas cuando esto nada tiene que ver». A su juicio, «lo más grave» del debate es que los críticos «se hayan centrado en que la Constitución dice que no se puede formar la conciencia de los alumnos en la escuela. Eso es un disparate». Y en este punto vuelve a insistir en la necesidad de que la ética, una ética universal, esté por encima de religiones y de condicionamientos culturales. «Decir que si Dios no existe todo está permitido es de una impostura máxima».
Dolido por algunas de las críticas más directas hacia su manual, recuerda cómo en cierto programa radiofónico alguien dijo que el libro más peligro de cuantos se han redactado para la asignatura es el suyo «porque no tiene nada que objetar, el problema está en sus intenciones». Y pone un ejemplo claro, «en Educación para la Ciudadanía no se habla, por ejemplo, del matrimonio homosexual, no se dice nada, ni bueno ni malo. Se dice, eso sí, que las conductas homófobas no son positivas, y en eso no creo que haya nadie que no esté de acuerdo».

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS