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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Toli Morilla presentó en el Botánico su nuevo disco, que recoge diez versiones en asturiano de temas del músico de Minnesota

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Cuando Toli encontró a Dylan
Toli Morilla en la presentación concierto. /PALOMA UCHA
Como en las grandes historias de amor, en ésta hubo hasta una sonada ruptura. Toli Morilla encontró a Bob Dylan, su dios musical particular, cuando apenas tenía quince años y empezaba a rasgar una guitarra. Vivía en Oviedo y un amigo le prestó aquel disco en caja naranja que recogía un concierto en Bangladesh organizado por George Harrison en el Madison Square Garden y que dedicaba una cara al de Minnesota. Fue un flechazo. Y empezó a cantar su música, sin entenderla, porque entonces: «Hacía guachi, guachi... Como suspendíamos inglés», dice entre risas el músico que ayer presentó en el Botánico 'Diez cantares de Bob Dylan n'asturianu', un disco que la próxima semana estará en las tiendas.
En 1976 se compró 'Desire', su primer disco de un Dylan que era ya un mito, y empezó una historia de amor con el músico con final feliz. Claro que antes de que sus nombres aparezcan unidos por obra y gracia del copyright en los créditos de este trabajo, hubo «separación». «Apareció otra, y ya sabes...», bromea de nuevo Morilla. No fue eso lo que ocurrió: «Renuncié a Dylan porque se había convertido más en mito que en hombre», confiesa. Eso ocurrió en los ochenta, cuando descubrió que aquel dios también tenía sus puntos flacos. «Yo hice lo que Dylan dijo que hizo pero no había hecho», relata. Y es que no fue cierto que recorriera EE UU de cabo a rabo siguiendo los pasos de la generación beat tocando aquí y allí. Toli sí lo hizo en España. Cuatro o cinco años después, olvidó el engaño y se reconcilió con Dylan.
Empezó entonces una relación mucho más madura. Comenzó a aprobar el inglés, a descubrir lo que se escondía detrás del «guachi, guachi». «Aprendí inglés en parte por Dylan, y por la música en general», reconoce. Ya entonces empezó a traducirle, a entenderle, a adorarle musicalmente hablando.
Así las cosas no es extraño que versionarle haya sido un continuo objetivo de Toli Morilla, perseguido siempre y no olvidado nunca desde 2003, cuando en uno de sus discos incluyó dos versiones en castellano. Desde entonces ronda la idea de llevarlo al asturiano. Y eso que entre medias han pasado otros tres discos. Por fin, hace año y medio, la «bola de nieve» empezó a tomar forma y comenzó otra aventura: conseguir que Dylan y los suyos aprobaran las versiones en asturiano. «Spanish, no, asturian language», fue la frase más repetida en las conversaciones con Sony que concluyeron con el OK. Hasta lograr la autorización, hubo mucho trabajo y muchas renuncias. Morilla seleccionó una treinta de canciones que acabaron siendo diez: «Fue doloroso», dice, y explica después que la decisión se tomó en función de cómo funcionaban las letras en asturiano. Se buscaba la naturalidad, que no sonaran forzadas. En el camino se quedaron 'Tangled up blue' o 'Forever young', pero están presentes 'Hurricane' y 'Knoking on Heaven's Door'.

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