La ampliación del Ruiz-Tilve, paralizada

La empresa encargada de instalar los barracones provisionales, ajena a las obras ampliación, continuaba ayer, con total normalidad, sus labores. /
La empresa encargada de instalar los barracones provisionales, ajena a las obras ampliación, continuaba ayer, con total normalidad, sus labores.

Educación acusa a la empresa de incumplir el contrato y de exigir modificaciones que suponen para las arcas un «sobrecoste»

CAROLINA GARCÍA OVIEDO.

Hoy hace justo un mes que Educación anunciaba el inicio de las obras para ampliar el colegio Carmen Ruiz-Tilve, en La Corredoria. Nada hacía presagiar, tras la llegada de las máquinas y los operarios encargados de realizar los estudios geotécnicos a la parcela reservada para el nuevo edificio -el plan contemplaba tres plantas y una pista cubierta en el exterior-, que el contrato entre la adjudicataria y el Principado pendía de un hilo. Tras tiras y aflojas durante el mes pasado, Educación acusaba ayer a la empresa encargada de los trabajos, Construcciones Alfredo Rodríguez (CAR), de incumplir las condiciones del mismo. El desencuentro entre ambos ha paralizado la ampliación de 18 unidades de Primaria que iba a estar lista en 15 meses, dando así solución a la falta de espacio del centro educativo.

Según la consejería, la adjudicataria -una vez firmado el contrato y tras garantizar el inicio de las obras en el plazo- presentó una serie de exigencias «que suponen un sobrecoste para la administración que no está dispuesta a admitir». Todo ocurrió el 8 de julio cuando, según aseguran desde Educación, representantes de la empresa plantearon la «renegociación» de las condiciones: solicitaban del Principado un compromiso de pagar el 10% sobre el presupuesto de liquidación que suponía un desembolso de cerca de 250.000 euros; reducir las calidades en carpintería y vidrios; un nuevo estudio de la cimentación; la sustitución de losas de forjados por otro material y del último forjado por una estructura metálica; utilizar en la fachada prefabricados de hormigón, y un ajuste en la anualidad de este año que suponía un incremento de 150.000 euros.

Un abanico de exigencias que Educación rechazó de plano ya que «suponen una modificación sustancial del proyecto contratado». Tras responder a la empresa exigieron, explican, el inicio de la ejecución de la obra «sin obtener una respuesta».

Ante esta situación, el director general de Personal Docente y Planificación Educación, José Antonio Fernández Espina, mantuvo una reunión con la directora del Carmen Ruiz-Tilve y el presidente de la AMPA (Asociación de Madres y Padres) para informarles de la situación. En el encuentro les comunicó que en julio mantuvo reuniones con el consejero delegado de la empresa para buscar una salida. Pero no llegaron a buen término «ante la negativa de la empresa a ceñirse a lo que ya estaba firmado». Según Espina «han advertido a los responsables de que, de no cumplir lo estipulado, les exigirían responsabilidades». La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los padres y la dirección del centro que mostraron ayer su preocupación y aseguraron que «la empresa renuncia a encargarse del proyecto y pide la rescisión del contrato».

Mientras continúan los trabajos para colocar los barracones prefabricados en los que se acomodarán los alumnos hasta que esté la ampliación concluida. Con las malas noticias que recibieron ayer, los padres temen que ese tiempo se prolongue aún más de los 15 meses anunciados.