«Las fiestas son de todos y todos debemos aportar»

El alcalde con el presidente de Hostelería de Asturias. Ambos valoran el éxito de las casetas del Paseo de Los Álamos. /
El alcalde con el presidente de Hostelería de Asturias. Ambos valoran el éxito de las casetas del Paseo de Los Álamos.

El alcalde felicita a los hosteleros por su espacio de Gastromateo, que «ha triplicado las previsiones y se consolida en San Mateo»

I. REY OVIEDO.

El año pasado por estas fechas, Hostelería de Asturias instaló unas casetas en el paseo de Los Álamos. Estrenó el recinto festivo Gastromateo, aunque dicen que realmente este es el primer año de la iniciativa, «porque son 14 hosteleros de la ciudad quienes se hacen cargo de las casetas». El presidente de los hosteleros José Luis Álvarez Almeida animó a que nuevos compañeros se sumen en futuras ediciones: «Todos queremos aportar algo a las fiestas».

Con las previsiones de actividad triplicadas y un «un 50% más de espacio», Almeida quiso dejar a un lado reivindicaciones pasadas y felicitar al alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, y a la presidenta de la SOF, Belén Fernández Acevedo, por el cambio de modelo festivo, un modelo que les incluye. «Tenemos que agradecer al alcalde la valentía para cambiar un modelo que mejora las fiestas. En las fiestas no sobra nadie», expresó. De paso también valoró los conciertos, porque «la SOF debe lanzarse a traer gente de primer nivel», que deje actividad en hoteles y restaurantes. «Y si hay anulaciones musicales son cosas que pasan».

Caunedo reconoció, tras recorrer las 14 casetas, que «Gastromateo es una espacio consolidado como las fiestas que cambiamos el año pasado y que este año se consolidan», valoró. Cree el alcalde que tras el éxito del pasado fin de semana con los concierto de Víctor Manuel y Dani Martín, el modelo con un recinto en La Ería es un éxito. No se refirió a la menor afluencia de los conciertos entre semana ni a las cancelaciones de algunas actuaciones. «Estoy seguro que los conciertos que quedan pondrán el colofón a las fiestas de San Mateo. Estamos muy satisfechos con la colaboración con los hosteleros porque las fiestas son de todos y todos debemos aportar», concluyó.

Crisis y catarsis son palabras que casi riman y que parecen caminar juntas: tras una, ha de llegar, como una medicina, la otra. Fue una noche catártica, ya sea por las propuestas más avanzadas o por las más tradicionales; una noche, también, de contrastes estilísticos que nos llevaron a un vértigo de intenciones diverso.

Nap Halm fueron los primeros en saltar a escena, con máscaras en su guitarrista y bajista, cuatro tipos que se enfrascan en ese metal que arrasó en los 90, bandas como System Of A Down o Korn. El cuarteto lo hace de forma apabullante, con la presión constante en la base rítmica y la guitarra tratando de esbozar sugerentes trenzados en medio de la tempestad sónica. La sobrecarga sensorial dio resultado entre sus fieles que soltaron toneladas de energía retenida.

Monasthyr es un veterano grupo, al que recordábamos de alguna otra edición. En su caso es heavy metal clásico con el que se manejan a la perfección en la liturgia de gestos, riffs y punteos, todo ello con un acabado formal impecable. Tras ellos B-Suite recurren a otro clasicismo, el de esa época del rock español en el que se insertaron en las masas formaciones como Seguridad Social. Rock robusto que cometió, a mi modesto entender, el grave error de versionar nada menos que el 'Bienvenidos' de Miguel Ríos. Nada más y nada menos. Luego también caería 'I will always love you' de los Cure desde una perspectiva bien distinta a la del grupo liderado por Robert Smith. Me quedé con la estupenda letra de su tema 'Me hago viejo', realmente atinada.

Tras ellos el dúo que ha encandilado a buena parte de la prensa musical española con su álbum 'Salsa de Cuervo', el dúo Fasenuova. Ernesto Avelino y Roberto Lobo encarnan esa tradición de dúos electrónicos de pesadilla, al estilo de Suicide o D.A.F. Muy cerca de la línea del grupo de Martin Rev y Alan Vega, pero también de los alemanes, de Robert Görl y Gabi Delgado. Sintetizadores más cercanos a la prehistoria (a los 70), ritmos marciales y secos, punzantes y agresivos cuando no se van a la línea más tensa, cortante e industrial a lo Esplendor Geométrico, Fasenuova sacuden al oyente hasta sus huesos en busca de una catarsis diferente y estimulante. Las letras también merecen un punto y aparte, alejadas de lo convencional y en la línea del dúo, con Lobo, impertérrito tras sus 'sintes', y un Avelino en permanente combustión, cantando y chillando como el mejor heredero de Alan Vega que se haya visto sobre un escenario. Demoledores, incómodos, únicos.