Padres del colegio de Las Campas dejan a sus hijos sin clase por el temor a la obra

Las obras del colegio Juan Rodríguez Muñiz de Las Campas comenzaron el jueves con la colocación de vallas protectoras. /
Las obras del colegio Juan Rodríguez Muñiz de Las Campas comenzaron el jueves con la colocación de vallas protectoras.

Al menos una docena de alumnos se queda en casa a la espera de que Educación paralice la ampliación o les traslade a otro centro

SUSANA NEIRA

Sin clase hasta que la Consejería de Educación paralice la ampliación o traslade a los niños a otro centro. Padres de al menos una docena de alumnos del colegio Juan Rodríguez Muñiz de Las Campas han cumplido su amenaza y les dejaron ayer, por primera vez, en casa, para intentar presionar al Gobierno regional. Así seguirán mientras dure una obra que consideran peligrosa y que dará unA altura más al actual edificio con el objetivo de crear cuatro unidades más de Primaria.

Una decisión, la de no mandar a sus hijos a clase, que han bautizado como «huelga de padres indefinida» y tomada después de que el montaje comenzara el jueves pasado con la colocación de vallas en el patio y prosiguiera durante el puente a pesar de los festivos. Tras una recogida de firmas y protestas, el grupo constituido en plataforma reconoce que sacar a sus hijos de las aulas no ha resultado una medida fácil: «Hoy fue muy dramático, no es plato de gusto tener a los niños en casa», valoró ayer Diana Cachero, representante del Consejo Escolar.

Las familias que se han adherido a esta medida no descartan que se sumen más. Ayer comenzaron a solicitar reuniones con los tutores, para conocer el contenido de los temarios que impartirán durante los próximos días y estudiarlos de cara a los exámenes. «Vamos a intentar hacerlo como mejor podamos, con clases particulares o como buenamente se pueda para seguir el ritmo», explicó Cachero.

Los padres acudieron ayer al Registro de la consejería para presentar las 69 peticiones solicitando que se posponga hasta el próximo verano o, de no aceptarse esta opción, el traslado a otro centro. Quieren que se realice algo similar a lo del colegio Dolores Medio, trasladados al San Pedro de los Arcos -en este caso todos los profesores y alumnos- mientras dure la rehabilitación del tejado.

En Las Campas han reclamado un encuentro con responsables del departamento regional, que se niegan a posponer la ampliación al considerar que la seguridad está garantizada y se puede compatibilizar con la actividad de un centro con 422 estudiantes, para abordar el asunto. Por el momento, ninguno de estos alumnos regresará a las aulas mientras no se atiendan sus peticiones.

Obra demandada

El aumento de la demanda de plazas en el Juan Rodríguez Muñiz, en uno de los barrios de mayor crecimiento de la ciudad, obligó a la consejería de Ana González a proyectar una ampliación. La presupuestó en 2013, pero la tramitación y adjudicación se aplazó hasta octubre de este año. Oca Construcciones y Proyectos ganó el concurso por 485.000 euros más IVA. Según el proyecto, consistirá en levantar el actual tejado, construir una nueva planta e instalar un ascensor, entre otras cuestiones, sin cerrar el centro.

La obra dividió a la comunidad educativa del centro desde el primer momento. Los encuentros con los responsables de la consejería tampoco sirvieron para apaciguar los ánimos. El departamento regional insiste en que ha adoptado medidas adicionales para evitar accidentes, entre ellos realizar el grueso de los trabajos a partir del mediodía, cuando los alumnos terminan la jornada, e instalar cuatro barracones en el patio para dar allí alguna clase en caso de necesidad.

Sin embargo, estos padres insisten en que nadie les garantiza al 100% la seguridad y que habrá ruido y polvo durante las clases. Temen que sus hijos no atiendan las indicaciones de no acercarse a las grúas o los andamios. La consejería, por su parte, ha mantenido su plan a pesar de la recogida de más de un millar de firmas o las movilizaciones. Consideran que no hay riesgo -se realizó una obra similar en el IES de La Corredoria durante el curso- y que posponer los trabajos hasta el próximo verano para concentrar la parte más complicada en vacaciones supondría un problema en las matriculaciones de septiembre.

Motivos que no convencen a algunas familias y les ha llevado a aplicar esta drástica medida. «Lo tengo clarísimo, un curso lo recuperan, la vida no», resume Penélope Cachero, madre de dos alumnos que ayer no acudieron a clase y representante también en el consejo escolar.