«Es un lujo pasar por esta calle de camino a casa»

Ana Nebot, en el tránsito de Santa Bárbara a su paso por el lateral del Catedral. /
Ana Nebot, en el tránsito de Santa Bárbara a su paso por el lateral del Catedral.

Enamorada del casco Antiguo, así se define la soprano Ana Nebot. De las calles que integran esta zona de la ciudad, se queda con el tránsito de Santa Bárbara

S. RODRÍGUEZ

Enamorada del casco Antiguo, así se define la soprano Ana Nebot. De las calles que integran esta zona de la ciudad, se queda con el tránsito de Santa Bárbara. «Es muy especial para mí, cuando venía a ensayar al conservatorio o cuando vengo de praticar con mi pianista. Pasar por aquí por la noche cuando no hay nadie es muy agradable» asegura la ovetense.

Este tránsito lo cruzó encientos de ocasiones, muchas de ellas ligadas a su profesión. Mario Bernardo es su pianista, con él pasa largos ratos ensayando y vive a escasos metros de este rincón con encanto para Ana Nebot. «Las relaciones largas a nivel profesional son muy enriquecedoras porque hay confianza para decirse las cosas con mucho respeto» apunta la artista.

Para Nebot, llueva o no, el paso por el tránsito de Santa Bárbara guarda un atractivo del que siempre que puede disfruta.«Es una suerte y un lujo ir caminando a casa y pasar por esta calle, sobre todo cuando sales de un buen ensayo que te produce mucha energía. Es un sitio que me da muy buenas sensaciones», comenta.

En la actualidad, Ana Nebot se encuentra inmersa en varios proyectos: da clases de canto en la escuela de música de Llanes a cuarenta y un alumnos, y, junto al pianista Isaac Turienzo, trabajan en la continuidad de un proyecto de canción francesa acompañada por un trío de jazz: batería, contrabajo y piano. «Este proyecto me está trayendo muchas satisfacciones a nivel personal y a nivel profesional» afirma Nebot. Además, la soprano está realizando bastantes recitales, el próximo en Santiago de Compostela con Marina Rodríguez Cusí sobre la historia de la ópera. «Estoy trabajando en un momento de mucha calma, he trabajado con mucho estrés y para cantar no es bueno» confiesa la ovetense.

Muchas son las actuaciones que Ana Nebot lleva realizadas durante estos años. Ella, recuerda con mucho cariño el primer recital que ofreció en Oviedo: «Fue en el claustro de la Catedral y supuso mi presentación oficial como soprano de la mano de Luis Iberni». En ese estreno, también estuvo presente el tránsito, desde el que se accede al claustro.

Una mujer de arte con sensibilidad que a la hora de elegir una ópera de la que su rincón fuera escenario apuesta por una de Mozart: «Me recuerda a la Regenta de la que aún no se ha hecho ópera pero creo que un Don Giovanni podría representarse aquí», asegura.

Desde las primeras veces que Ana Nebot pasó por esta calle a hoy, afirma que el lugar sigue manteniendo su encanto «no hay nada que te moleste cuando miras a un lado y al otro, es un paseo maravilloso que, cuando llueve, se vuelve muy romántico artísticamente» señala la soprano.

Exigente consigo misma, apuesta por una trayectoria constante en la música más que una explosión repentina. «La voz necesita maduración, tiempo y rigor. Las cosas que van rápido no funcionan. Hoy se llega a la cima muy deprisa», lamenta.