«El alcalde no defendió La Vega y ahora mueve Roma con Santiago por las máquinas»

La plantilla de la fábrica de armas de Trubia se concentró ayer a las puertas de la fábrica para solicitar la readmisión de los despedidos en mayo de 2013. /
La plantilla de la fábrica de armas de Trubia se concentró ayer a las puertas de la fábrica para solicitar la readmisión de los despedidos en mayo de 2013.

Los sindicatos lamentan que Caunedo se dirija a Defensa por la cesión a la Politécnica de Gijón de 81 bienes y no por el «expolio humano»

SUSANA NEIRAOviedo

La lucha enérgica emprendida por el alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, para intentar frenar la cesión de 81 máquinas antiguas de las fábricas de armas de La Vega y Trubia por parte del Ministerio de Defensa, a quien ha enviado una carta de protesta, a la Escuela Politécnica de Gijón para una exposición permanente sirvió ayer de comidilla en la segunda jornada de paro de la plantilla, celebrada para reclamar la readmisión de los 55 compañeros despedidos en mayo de 2013 y a los que, a pesar del aumento previsto de la carga de trabajo, la empresa Santa Bárbara se niega a readmitir.

Ha sorprendido tal reacción. Los representantes sindicales lamentaron ayer que se permitiera el cierre de la centenaria y emblemática factoría La Vega y el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que provocó la salida de 246 empleados en Trubia y sea ahora, por este patrimonio histórico, cuando el regidor se plante incluso ante los responsables de Defensa en Madrid, del mismo partido, y ante la Universidad de Oviedo.

El presidente del comité de empresa, Esteban Elorza, preguntado por este asunto, declaró que lo realmente preocupante para el sector en Asturias ha sido el «expolio humano con los despedidos». También, con los contratos relevo perdidos -unos 50 o 60 puestos de trabajo desaparecerán por esta vía cuando finalice el año-.

Desde UGT tampoco entienden esta guerra abierta. «Los que somos trabajadores de Oviedo estamos estupefactos ante la postura del alcalde. En el proceso del cierre de la fábrica de Oviedo no fue capaz de entablar conversaciones con el Ministerio de Defensa, durante el proceso del ERE no hizo ninguna declaración pública contra la postura de la empresa, y ahora por el movimiento de las máquinas mueve Roma con Santiago», valoró el secretario de este sindicato en la fábrica y antiguo presidente del comité de empresa de La Vega, Mariano Fernández Hevia.

«Polémicas localistas»

El rector de la Universidad de Oviedo, Vicente Gotor, tachó ayer de «desmedida» la reacción del Ayuntamiento de Oviedo. «Entre otras cosas porque lo debían de saber y esto se habla», indicó. Explicó que la negociación lleva tiempo sobre la mesa, que el vicerrector de Campus, Infraestructuras e Informática simplemente firmó para realizar una visita con el director de la escuela, Juan Carlos Campo, a la planta y era todo «vox populi».

La institución, detalló, en ningún momento mostró «inconveniente» en la cesión, solo que carecía de fondos para sufragar el traslado. Ayuda que, por otra parte, los responsables de la escuela financiarán por otra vía. A partir de ahí, Gotor pidió a Caunedo que le excluya de «polémicas localistas entre Oviedo, Gijón y Mieres» y manifestó que este asunto «se ha sacado de contexto».

Caunedo reaccionó el sábado por este traslado después de que EL COMERCIO informara de que las negociaciones entre la delegación de Defensa en Asturias y la Politécnica se habían cerrado y solo estaba pendiente la publicación del convenio de cesión temporal de este patrimonio histórico, lo que facilitaría la cesión de en un máximo de dos meses.

Las máquinas, la mayoría de entre 50 y 100 años de antigüedad (aunque hay algunas que incluso supera el siglo), formarán parte de una exposición, donde se organizarán visitas guiadas. Algunas han pertenecido al laboratorio de Trubia. Entre otras piezas hay presas, o una repicadora de Trubia.