El estudio sobre La Vega propone conservar 18 de sus 40 edificios

Escuela. El edificio de Formación Profesional queda en la zona de aprovechamientos privados y deberá conservarse con otros usos./
Escuela. El edificio de Formación Profesional queda en la zona de aprovechamientos privados y deberá conservarse con otros usos.

Establece cuatro niveles de protección distintos y adelanta posibles usos para algunas de las naves de la factoría

GONZALO DÍAZ-RUBÍNOVIEDO

El Catálogo municipal apenas asigna a la fábrica de armas una protección genérica, como «conjunto», pero ni siquiera como «conjunto histórico». Solo cuatro edificios tienen ficha propia en el documento y su nivel de protección aparejado. El estudio de alternativas, que el Ayuntamiento ya ha presentado al Ministerio de Defensa, reconoce sin embargo que hay una fuerte presión en favor de la conservación. En un esfuerzo en esta línea y tras analizar usos, estados de conservación y su importancia dentro del conjunto, acaba por aconsejar la conservación de 18 de los 40 edificios y elementos existentes en la actualidad dentro del recinto que suman, como adelantó ayer EL COMERCIO, el 60% de la superficie construida.

Los técnicos dividen los elementos en cuatro categorías, con la primera reservada para los que ya tienen protección en el Plan General de Ordenación Urbana. Se trata de los restos medievales del monasterio, con la capilla de Santa Bárbara (protección monumental) y el claustro barroco, que fue reconvertido en almacén de la factoría. Para este propone «la estricta conservación» del patio monacal, pero permitiendo la adecuación del edificio que lo contiene sin alterar fachadas, ni proporciones. También entran en este nivel la caseta de pesaje y la chimenea de la fundición.

En un segundo nivel, el Ayuntamiento articula los edificios que considera más representativos o importantes para mantener la disposición interior del conjunto fabril. El edificio de Dirección (el castillete de entrada a la factoría), los tres talleres de térmicos, montaje y metrología; el taller de mantenimiento eléctrico, el almacén intermedio, el gran taller M-1 y el pabellón de oficinas de ingenieros entran en esta categoría. Todos quedan en la parte de los terrenos (59.900 metros cuadrados de los 118.730) reservada para futuros equipamientos públicos en la propuesta.

El informe no abunda en detalles sobre sus usos, pero anticipa algunos. Para el pabellón de oficinas, con 1.876 metros construidos propone su transformación en archivo para atender las crecientes necesidades de espacio. Para el taller M-1, uno de los mayores del conjunto con 6.318 metros cuadrados de planta, también avanza que podría tener «algunos de los usos» propuestos en el debate, como recinto ferial o para eventos. El informe se encarga de precisar que el objetivo no es competir con la consolidada Feria Internacional de Muestras de Gijón sino con certámenes locales y con proyección. Otra opción para este edificio o para el claustro podría ser un contenido museístico, para exposiciones individuales o para centros de creación artística o empresarial, pero no industriales. Bastante «oferta» hay ya «en el área central de Asturias».

Derribos y definiciones

No todo se salvará de la piqueta. En ese 40% de la superficie construida que el Ayuntamiento cree que se podría derribar figuran la antigua fundición usada como almacén de residuos, y los almacenes general (de grandes dimensiones), de productos químicos y de carpintería. Tampoco sobrevivirían el laboratorio de inspección, el economato, el túnel de prueba de armas, el taller de utillaje y diseño de herramientas o la antigua central térmica.

Algunos caen porque su conservación afecta a la visión que se tendrá desde el conjunto de la iglesia de Santullano que el Ayuntamiento, como informó ayer este diario, propone proteger con una losa de 200 metros de longitud. Es la misma razón que pesa para que las máquinas desmonten parte, alrededor de un quinto, del taller M-3 de cañones. Se trata de un edificio singular por su estructura de hormigón diseñada por Ildefonso Sánchez del Río y de más de 160 metros de longitud. El estudio aboga por desmontar una parte, dejando aún así 111 metros de nave, y reconstruir el testero con una estructura transparente que permita ver el interior. Este taller junto con el M-2 de chapa y soldadura (4.760 metros cuadrados en planta) son los dos principales edificios a conservar dentro de la parte de aprovechamientos lucrativos. Podrían transformarse en viviendas tipo 'loft' o en usos terciarios asociados al plan especial.

También queda la mitad del suelo reservada para que el Ministerio de Defensa vea con buenos ojos la propuesta municipal, la escuela de formación «muy adaptada para usos educativos», sin precisar más