Trabajadores del plan de empleo dan un mes al Ayuntamiento de Oviedo para hacerles indefinidos

Amador Martínez, uno de los trabajadores dispuestos a denunciar al Ayuntamiento. /
Amador Martínez, uno de los trabajadores dispuestos a denunciar al Ayuntamiento.

El concejal de Personal, Iván Álvarez, se compromete a «velar por la legalidad» de los contratos y por «el interés público»

ANA SALAS

Una decena de trabajadores del plan de empleo actual (sus contratos se prolongan hasta octubre) reclama al Ayuntamiento que reconozca sus contratos como indefinidos no fijos. La cifra podría elevarse hasta los 119 que ahora desarrollan sus labores en dependencias municipales. Dan de plazo un mes para que el Consistorio ofrezca una solución. En caso contrario, irán a los tribunales. Les apoya CSI, que recuerda que hay varias sentencias avalando reclamaciones similares en el Ayuntamiento de Gijón.

Xaime Arango, responsable de planes de empleo de este sindicato explica que a los trabajadores del plan de empleo gijonés de 2013 ya se ha reconocido el carácter indefinido no fijo de beneficiarios de este proyecto, el despido improcedente y el necesario abono de la diferencia salarial respecto quienes están en plantilla, y que ahora tratan de conseguir lo mismo con los que trabajaron con este tipo de contratos «por obra» en 2014. Para Aranda, la situación en Oviedo es la misma.

Los trabajadores ya presentaron ante el Registro Municipal la reclamación previa a la posible demanda judicial. También han solicitado entrevistas con concejales de los tres grupos municipales que forman el gobierno local. La próxima semana les recibirán. Tanto el edil de Empleo de Somos, Rubén Rosón, como la vicealcaldesa socialista Ana Rivas prefirieron esperar a los encuentros para que los afectados les describieran en persona sus exigencias.

El edil responsable de Personal, miembro IU, Iván Álvarez, desconoce si los contratos «se ajustan a la legalidad» o no. Mientras recopila la información, ayer se comprometió a «velar por los trabajadores y la legalidad de sus contratos». En su opinión, si no son legales, «se atenderán las demandas». Aseguró que también «garantizará el interés público» y que si estos contratos por obra deben ser indefinidos no fijos, el Ayuntamiento tendrá que realizar una convocatoria pública de las plazas a cubrir tenga en cuenta los méritos y conocimientos de los aspirantes.

Lo mismo observó el secretario de la sección sindical de CC OO, Xosé Nel Valdés que, sin embargo, advirtió de la dificultad para realizar una convocatoria de empleo público dado que la ley impide hacerlo. Está de acuerdo con CSI en que el Ayuntamiento ha utilizado a los trabajadores de los planes de empleo para cubrir «necesidades de carácter permanente» con el objetivo de tener trabajadores «a precio de ganga».

Criticó que los sucesivos gobiernos del PP han «abusado de los planes de empleo» con un «efecto demoledor», y que 160 puestos están vacantes y sin cubrir. Describió Valdés la situación laboral municipal: hay 70 personas trabajando sin haber superado una oposición y unas 200 de colaboración social, figura que también utilizaba (hasta que los tribunales lo impidieron) para cubrir puestos que iban quedando sin funcionarios en lugar de convocar oposiciones hasta que los tribunales lo impidieron.

Los trabajadores del plan de empleo quieren que el Ayuntamiento cambie el diseño de los planes de empleo. Amador Martínez Alonso, diplomado en Empresariales de 59 años, llegó al Ayuntamiento en noviembre del año pasado después de haber pasado por algunos problemas familiares, llamado por la convocatoria pública para una plaza de ordenanza, es la labor que desarrolla en el Palacio de los Deportes entre las 15.30 y las 22.30 horas.

Controla accesos, vestuarios, taquillas y atiende a las peticiones que recibe a lo largo de su jornada laboral por la que percibe un salario de 633 euros al mes.

José Francisco Villanueva es oficial de primera de pintor. Cuando concluyó la obra del HUCA se quedó sin trabajo. Llevaba dos años en el paro cuando el Ayuntamiento convocó el plan de empleo. Él había cumplido los 56 y optó a él. «Pasamos una criba y un examen» y superado, llegaron a la obra para que la habían contratado. Junto a un compañero en las mismas condiciones laborales, se hizo cargo de «todo» lo que tenía que ver con la pintura del polideportivo. «Hemos pasado por ocho diferentes» en este tiempo. Reciben 600 euros y tienen que desplazarse con su propio coche de una instalación a otra.

Visto lo ocurrido en Gijón, tratan de que «los siguientes planes de empleo los hagan bien y contraten a la gente como es debido y con salarios justos», exige Martínez. Considera que si el tripartito atiende sus reclamaciones, les deberían hacer contratos indefinidos aunque «sería darnos ventaja frente a opositores», reconoce. Si no puede ser, reclaman «que nos reconozca la diferencia salarial respecto a quienes realizan las mismas funciones que nosotros» pero forman parte de la plantilla municipal. El tripartito tiene una herencia más.