Una Noche Blanca que empezó de día

Cientos de personas acudieron escalonadamente a la proyección de un vídeo mapping sobre Vaquero Palacios en la fachada del Colegio de Arquitectos. /
Cientos de personas acudieron escalonadamente a la proyección de un vídeo mapping sobre Vaquero Palacios en la fachada del Colegio de Arquitectos.

El Ayuntamiento opta esta edición por realizar más actividades bajo techo e ideadas en más del 90% por artistas asturianos

IDOYA REY

La Noche Blanca comenzó este año de día. A la luz de Lorenzo y con los ciudadanos tomando un papel protagonista y también reivindicativo arrancó la jornada cultural en la plaza del Paraguas: la Asociación de Vecinos del Oviedo Redondo dio el pistoletazo de salida haciendo honores a esa música en directo que recoge firmas para mantenerse en los locales hosteleros de la ciudad. Desde la una de la tarde la plaza se llenó, primero con música de niños para todas las edades y luego con músicos de aquí, como las GPS, Pablo Moro o Sandra Estrada, con esos músicos que el resto de año tocan en los bares, si les dejan. Porque ese maratón musical que se alargó hasta la noche tenía también ese punto de protesta por la ausencia de una normativa que permita los conciertos en los pubs sin riesgo ni amenazas de sanción. Tocaron más de una decena de bandas invitadas por el colectivo vecinal que buscaba un día redondo para una Noche Blanca. Y a tenor de lo llena que estaba la plaza, lo lograron. Entre los espectadores Jorge Ilegal, los hermanos Falcón, Israel Sastre o Toño Velasco, quienes horas más tarde serían protagonistas en esa Noche Blanca.

A Velasco le tocaba, por petición propia, el que fue el escenario más especial de esta edición; más especial por llevar años cerrado. El pintor desarrolló en el antiguo Centro de Arte Contemporáneo de Oviedo (CAMCO) su taller Reaprendiendo a Dibujar, que ofreció doble pase ante la afluencia de público. Lo mismo que ocurrió en el mismo edificio, unos metros más arriba. A las cinco de la tarde había decenas de personas haciendo cola para acceder al ensayo de la ópera 'Nabucco'. Veinte minutos antes del comienzo de la sesión, a las 18 horas, las 300 plazas ya estaban llenas.

En cuestión de colas, el monasterio de Las Pelayas es ya un clásico en la Noche Blanca. Las monjas benedictinas abren las puertas de su convento para mostrar el claustro y claustrillo y para invitar a los ciudadanos a presenciar el canto de vísperas y completas. Es una de las actividades que lleva celebrándose desde que el Ayuntamiento impulsara hace tres años la Noche Blanca y los asistentes siempre desbordan las expectativas de las monjas. Ayer el convento volvió a ser escrutado por cientos de ojos nuevos, tantos como las 250 personas de aforo.

Otro de los flamantes éxitos de la jornada fue la proyección de 'Too much Johnson', de Orson Welles, en una sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe que se quedó corta. Las 404 butacas se ocuparon para contemplar la ópera prima del cineasta, recuperada en 2004 y con una banda sonora ideada por Remate que el músico y su banda interpretaron en directo.

Música, cine, pintura, historia y también, como no en una ciudad con esa impronta de las letras, literatura. En la biblioteca de La Granja, a las 20 horas, se congregaron representantes del Ayuntamiento, con el alcalde, Wenceslao López, a la cabeza, y de la vida social y cultural de la ciudad para la inauguración oficial de la Noche Blanca. Allí estuvo representado también EL COMERCIO por Miguel Rojo, jefe de la sección de Cultura que participó en la lectura del libro 'Mujeres', de Eduardo Galeano, un acto con mensaje social en el que la vicealcaldesa, Ana Taboada, recordó a todas las mujeres víctimas de maltrato. El Salón de Té del Campoamor recuperó los encuentros literarios con una sección de 'Mujeres en la literatura' y la librería Santa Teresa programó una 'Mesa kafkiana'. Porque la Noche Blanca de este año contó con un gran número de propuestas desde la iniciativa privada. Once galerías de arte participaron en el evento con propuestas exclusivas para la ocasión. La instalación de Marta Fermín, 'Sin fronteras', colocó junto al hotel de La Reconquista, en el exterior de la galería de Arancha Osoro, un enorme pato de goma, un homenaje a una de las esculturas del artista holandés Hofman que llega a Oviedo para difundir la cultura y el arte que no pasó desapercibido para los viandantes. En la Sala Borrón se presentó el proyecto 'Una aproximación a la idea de refugio', de Román Corbato y Félix Carpio, ganador de una de las becas AlNorte de EL COMERCIO.

El éxito desbordó una de las propuestas que levantó más polémica entre la Corporación municipal. Dentro del programa cultural se incluyó un itinerario por los principales escenarios que fueron protagonistas en la Revolución de Octubre de 1934. Fue tanta la gente que acudió a la visita guiada por el historiador Rubén García Riesgo y el geógrafo Adrián Gayo que muchas personas desistieron a mitad de recorrido al no poder escuchar las explicaciones por lo nutrido del grupo.

El proyecto ciudadano de La Alcayata, la música de FMM, Alberto&García y Fran Nixon en el Filarmónica, y los museos de Bellas Artes y Arqueológico y la sede de Telefónica fueron otros de los repletos escenarios de una noche que el Colegio de Arquitectos llenó de luz con el vídeo mapping sobre Vaquero Palacios en la fachada del Hispania y el mural en la oscuridad de Juan Díaz-Faes, que devolvió claridad a una Noche Blanca que empezó de día.