«Los niños de alta capacidad necesitan una atención educativa diferente»

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Cristina López

«La parte cognitiva, la creativa y la personalidad, además de la curiosidad, son distintivos de una mente así, aunque es díficil detectarlo»

CECILIA PÉREZoviedo

Cristina López Escribano es doctora en Ciencias de la Educación y tiene muy claro que los niños con altas capacidades necesitan una atención educativa «diferenciada». La necesitan porque aprenden y conciben el mundo que les rodea de manera «diferente». Consciente de esa diferencia y de esa atención específica, dirige la Unidad de Altas Capacidades de Asturias desde las oficinas que ocupan en la sede de la Escuela Oficial de Idiomas de Oviedo.

Unidad de Altas Capacidades en Asturias. Solo el nombre ya impone.

No, qué va. En realidad es un equipo regional que tiene tres áreas. Una dedicada a la Atención a la Diversidad, otra es la Unidad de Conducta y luego está la Unidad de Altas Capacidades.

¿Cómo se trabaja en el área de altas capacidades?

Empezó hace unos veinte años en Latores. En aquel momento, la dificultad era el desconocimiento. Primero, por saber qué eran altas capacidades y segundo, porque no se veía la necesidad de dar al niño una respuesta diferenciada por el hecho de tener alta capacidad.

Ahora, ¿la concepción ha cambiado?

La comunidad educativa te va informando de las necesidades que tienen. Son niños de necesidades educativas específicas porque aprenden de forma diferente.

¿Qué significa aprender de forma diferente?

Su forma de incorporar los conocimientos y de interpretar el mundo es diferente. Por lo tanto, hay que ayudarles y darles respuesta de una forma un poco diferenciada.

Sin embargo, cuando a un pequeño se le cataloga como niño de alta capacidad a los padres les entra el pánico.

Yo tranquilizaría a las familias, porque esa diferencia, si el docente está ya formado, muy bien...

¿Y si no lo está?

Si no lo está hay una metodología específica que los docentes aplican de forma natural, en la mayor parte de los casos. De otra forma, lo que hay que conocer es la casuística individual de cada alumno. La familia necesita trabajar en colaboración con el centro educativo, es lo fundamental.

El papel de la familia de un niño de altas capacidades, ¿es más que primordial en su desarrollo?

El niño es feliz si ve feliz a su familia. Por eso siempre pedimos a los papás que confíen en que sus aportaciones van a llegar, porque están coordinándose con un docente, con un técnico, sin dejar que el niño quede con «me dicen que soy listo». Eso ya lo saben.

Quizá la pregunta sea: ¿Cómo se sienten estos pequeños?

Va a depender de la propuesta que hagamos los adultos. La adecuada es la que nos va demandando el propio niño. Cuando el profe o los papás tienen dudas solo hay que fijarse en si el niño disfruta. Si lo hace, esa es la clave.

¿Que el niño sea feliz?

Él es feliz si ve feliz a su familia. Reitero, hay que tranquilizar a las familias.

Hay mucha retórica sobre el mundo de las altas capacidades. ¿Qué diferencia a un niño de este tipo?

Es muy difícil responder a esta pregunta. No hay una línea real que lo diferencia. Un déficit de otro tipo tiene una línea clínica definida, en el tema de altas capacidades es más complejo, más amplio.

¿Pero habrá alguna característica que los defina?

Primero el estilo cognitivo, su capacidad intelectual tiene que ser superior a la media. Esto sirve a la familia pero, para el técnico que lo evalúa, hay que ser un poco más serio.

¿En qué sentido?

La Organización Mundial de la Salud propuso un 130 de coeficiente intelectual, pero si lo pensamos friamente ¿un niño con 129 ya no lo es? Un grupo de orientadores de toda Asturias acordamos ampliar un poquito ese aspecto y proponer 130 más menos cinco, desde 125. La OMS fijó ese parámetro para niños superdotados, pero en altas capacidades entran también muchos otros niños que tipológicamente no son superdotados.

¿Qué diferencia hay entre un niño superdotado y otro de alta capacidad?

Altas capacidades es la totalidad de la población de la que estamos hablando. Luego, dentro de este grupo, hay que añadir la creatividad, que influye decididamente en la respuesta del alumno, la expresión oral y escrita, la manera de intervenir, el nivel de curiosidad, la crítica...

Sin embargo, a un niño de altas capacidades le puede caer el sambenito de resabidillo o listillo.

El profesor, a fecha de hoy, suele ser muy respetuoso con ese tipo de comentarios, pero también somos humanos. Lo mejor es hablar con claridad y saber que hay una diferencia y reconocer que la parte cognitiva, la creativa y la personalidad son distintivos de una mente con alta capacidad.

El sistema educativo, ¿está preparado para primero identificar y luego gestionar a este tipo de alumno?

No soy quién para juzgar un sistema educativo.

Pero seguro que tiene una opinión fundamentada sobre ello.

Mi opinión personal es que, a fecha de hoy, el profesorado tiene mucha inquietud por saber. Los centros de profesores están intentando formar en todas aquellas necesidades que detectan y desde esta unidad estamos impartiendo toda respuesta que consideramos para que el profesorado conozca sus atribuciones.

¿Y las conoce?

Las conoce porque, por ley, tiene que impartir una respuesta educativa de calidad y diferenciada. Cada docente tiene su propio criterio metodológico, que también se lo otorga la ley. La respuesta educativa pasa por las medidas ordinarias, las que otorga el profesor; las extraordinarias, a través de programas de enriquecimiento o de ampliación; y las excepcionales, que es la flexibilización, el salto de curso, para que nos entendamos.

Si se llega a este punto, ¿es porque el alumno está preparado para ello?

Porque lo necesita. Ahí sí que el alumno debe de ser el primero en estar muy informado, a la edad que sea, y decidir en gran medida lo que él demanda. En ocasiones, la familia se da cuenta de que el niño ha superado con creces lo que se imparte en el aula de referencia, incluso puede que el niño acuda al aula del curso siguiente a hacer alguna actividad, pero se niega en redondo a ser flexibilizado, a pasar de curso. Y expone razones propias de una madurez impresionante.

«Quieren saber»

¿Es fácil detectar a un niño de alta capacidad?

Es un niño distinto y no es fácil detectarlo, lo mismo que comenté sobre sus características.

¿Alguna pista darán a su familia o profesores?

Sí, a bote pronto yo señalaría la curiosidad. Les interesa un tema, profundizan en él, pero en ocasiones no es el propio de aula y el profesorado debe o bien implicar al resto del grupo o bien decididamente aparcarlo para responder más adelante. Son niños muy curiosos, con un sentido crítico más agudo, que quieren saber y están interesados por algo, no siempre un tema curricular, que es lo que más desconcierta al docente.

¿Cómo se detecta?

Hace años se aplicaba un cuestionario de Educación Infantil de cinco años. Según los resultados, se demandaba al orientador para una valoración previa. Pero la mejor detección la hacen la familia y el docente, porque el orientador es un técnico con un montón de alumnos que valorar, por lo que él no es el responsable último, pero sí tiene un orden de prioridades para hacer una valoración de ese alumno derivado por el docente y la familia.

¿Una cosa es pensar que nuestro hijo es muy inteligente y otra que sea superdotado?

Las altas capacidades constan de unas tipologías muy diferentes: el niño precoz que aprende antes, su vocabulario es superior al de la propia familia, pero puede derivar a las altas capacidades o bien regularse con sus pares de edad cronológica. Luego está el superdotado, que es más bien un punto de llegada que de partida. Es el niño que regula prácticamente sus competencias pero que nos pasa desapercibido en esa gran etapa de Primaria porque no es de sobresaliente en todo.

¿Hay relación entre alta capacidad y buenas notas?

No, aunque realmente debiera haberla. La alta capacidad es una buena ayuda para obtener buenas notas y habrá que mirar por qué no lo logra.

Entran en juego muchos elementos.

Sí pero pero la familia necesita saber que dar respuesta a nivel de contenido a estos niños es lo más fácil. Lo más difícil es transmitir que su hijo tiene unas necesidades específicas. La familia está para aportar cariño, ternura y vida emocional.