«Si queremos Bulevar hace falta la Ronda Norte»

Aladino Fernández, en el centro, entre Ignacio Arias y Ramón Mijares, durante su ponencia. /
Aladino Fernández, en el centro, entre Ignacio Arias y Ramón Mijares, durante su ponencia.

El profesor Aladino Fernández defiende la necesidad de conectar los barrios del norte de Oviedo con la autopista

DANIEL LUMBRERAS

«Si queremos Bulevar en la entrada a la 'Y', hace falta la Ronda Norte, no se puede dejar a los vecinos del Naranco discriminados». Esa fue una de las propuestas que lanzó el profesor de Ordenación del Territorio de la Universidad de Oviedo en su conferencia del seminario Gerardo Turiel 'El urbanismo de Oviedo desde el punto de vista de la Geografía'. Un seminario, organizado por el despacho Mijares y con el que colabora EL COMERCIO. Ayer finalizó este curso.

Fernández comenzó su intervención distinguiendo entre la ordenación del territorio, competencia regional que afecta a las grandes infraestructuras, y el urbanismo, propio de los ayuntamientos. Criticó que la ordenación se produjo «a golpe de teléfono» y así hay polígonos y explotaciones ganaderas «dispersas» o «se fueron de Oviedo los colegios privados y los prostíbulos».

El ponente defendió, a la hora de levantar una Ronda Norte, «poner por encima las necesidades de la gente» antes incluso que la protección del Naranco, «la maravilla de las maravillas desaprovechada» porque «hay que ser realista». «En La Florida y Las Campas no se solucionó la conexión directa con la autopista», recordó. A su juicio, la ronda exterior también solucionaría la congestión de la 'Y', por la que «hay 30.000 coches al día».

«El Antiguo está muerto»

El también exalcalde de Langreo entró de llenó en la actualidad al afirmar que «nunca la ciudad antigua estuvo sometida a tanta presión» por el desgaste estructural que sufren los edificios cuando se eliminan las pintadas que los infestan o cuando son insonorizados. Desde su punto de vista, debido al monocultivo del ocio nocturno y una pirámide de población envejecida, «propia de una aldea de Belmonte», «el casco antiguo está muerto».

Asimismo, Fernández afirmó que «la Iglesia tiene razón» al criticar los eventos en las inmediaciones de la Catedral. «¿Cómo se va a proteger un Patrimonio de la Humanidad cuando hay romerías todos los fines de semana, muchas organizadas por el Ayuntamiento», preguntó retóricamente.

El desarrollo de El Cristo tras la marcha del viejo HUCA, a juicio del profesor, debe estar vinculado con la Universidad, con «centros de investigación». Además de «no tener prisa», dijo, para pensar un uso y que, mientras tanto, los equipamientos sean disfrutados por los vecinos.

Tampoco le faltaron propuestas a Fernández para la fábrica de La Vega. Se posicionó a favor de emplearla para dotar a Oviedo de un recinto ferial, dar paneles a los grafiteros o alquilar en ella bicis eléctricas una vez el Ministerio de Defensa la ceda a la ciudad. «Hay que tener en cuenta los precedentes de cesiones y preguntar cómo lo hicieron», afirmó poniendo como ejemplo la factoría de Toledo o el matadero de Valladolid.

No quiso el profesor «caer en un discurso catastrofista» y por eso subrayó también «las bondades» de la ciudad: «En el número de parques y jardines no tenemos nada que envidiar a Vitoria». Para «sacarles rendimiento», planteó unirlos mediante un anillo verde: «Así van a ser utilizados mucho más».

En contra de la opinión de algunos de los presentes, como el arquitecto Alfonso Toribio, Fernández argumentó que no es precisa la creación de un área metropolitana como ente jurídico separado, porque «existe de hecho». «Podría haber un gran consejo de consorcios», propuso Fernández.

 

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