Absuelta la acusada de obligar a cinco mujeres a prostituirse en un céntrico piso

El letrado José Antonio Gutiérrez Hevia. / ALEX PIÑA
El letrado José Antonio Gutiérrez Hevia. / ALEX PIÑA

La sentencia reconoce que todas las jóvenes ejercían los servicios sexuales de forma «absolutamente voluntaria»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

«No toda ganancia proveniente de la prostitución, por sí sola, convierte a quien la percibe en autor de un delito», esta acepción está recogida en el Código Penal y en ella se ha fundamentado la magistrada del Juzgado de lo Penal número 3 para absolver a la acusada por la Fiscalía del Principado de Asturias de un delito de prostitución. Se enfrentaba a tres años de prisión por obligar, según el Ministerio Público, a cinco mujeres a ejercer la prostitución en un piso de su propiedad ubicado en la calle General Elorza. El fallo judicial la absuelve de todos los cargos aunque la sentencia se puede recurrir ante la Audiencia Provincial.

Durante la vista oral, la mujer explicó que ella era la arrendataria del piso y que lo compartía con «otras chicas». Reconoció que todas ejercían allí la prostitución «de forma voluntaria y eligiendo los horarios libremente. Era una más».

La sentencia dio por válida este argumento especificando que aunque las mujeres debían de abonar a la procesada el 50% de los ingresos obtenidos por los servicios sexuales prestados, esta cantidad era tomada como contraprestación por el uso de la vivienda para ejercer la prostitución así como por dar publicidad a las chicas y por los gastos de desplazamiento. El fallo también señala que las mujeres disponían de «un horario laboral flexible a los intereses de las mismas y en función de la disponibilidad previamente convenida», así como de las «propias expectativas de ingresos» de cada una de ellas.

Ante el fallo judicial cabe presentar un recurso ante la Audiencia Provincial

Una de las testigos que ejercía allí la prostitución reconoció ante la sala que «fue ella misma quien se interesó voluntariamente» para prestar el servicio conocido en al argot del ramo como 'pases 24 horas' lo que «conllevaba un horario laboral más amplio» pero también «unos mayores ingresos». Su testimonio, junto con el de otra mujer, que aseguró que «llevaba tiempo trabajando por voluntad propia y en unas condiciones y horarios acordados y consensuados por ambas partes con total libertad», fueron claves para que la magistrada fallara a favor de la petición de libre absolución formulada por la defensa, ejercida por el letrado José Antonio Gutiérrez Hevia.

El fallo también tuvo presente el testimonio de los agentes de la Brigada de Extranjería que durante la vista oral aseguraron que «no referenciaron» en la inspección realizada a la vivienda y durante la investigación pertinente ninguna situación que reflejara «condiciones degradantes» para las mujeres.