Absuelto el abogado acusado de apropiarse de 10.000 euros de un cliente

La sentencia recoge que «no hubo engaño» porque era «frecuente» que el letrado facilitara su cuenta al denunciante para «residenciar pagos»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias ha absuelto al abogado acusado de un delito de estafa por apoderarse de más de diez mil euros de un cliente al entender que «no hubo engaño en la recepción del metálico», recoge la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico.

El hombre, defendido por la abogada Ana García Boto, se enfrentaba a una pena de doce meses de prisión y a la inhabilitación para el ejercicio de la abogacía durante un año. Por su parte, la acusación particular ejercida por el letrado Francisco Javier Díaz Dapena pedía una condena de cuatro años de cárcel por haber obtenido «un ilícito lucro».

Los hechos sucedieron en 2013, cuando el procesado asistió a una mercantil, con domicilio social en Oviedo, en diversos asuntos profesionales y procedimientos judiciales. Por «desavenencias», el 20 de junio de 2013 «cesó la relación profesional entre ambos». Previamente, el acusado había iniciado (pero no lo acabó) contra la Administración-Gerencia Regional de Salud de Castillo y León una resolución en la que se acordó que se abonará a la mercantil 10.144 euros. El Ministerio Fiscal sostenía que «el 23 de julio de 2013, el acusado recibió una llamada de teléfono de la Consejería de Sanidad de Castilla y León, en la que le solicitó un número de cuenta bancaria para abonar el dinero». El letrado, «a sabiendas de que ya no ejercía para la entidad», facilitó mediante un correo electrónico «un número de cuenta a nombre de su hijo» donde fueron a parar los más de diez mil euros. Explicó que proporcionó ese número porque cuando recibió la llamada de la Consejería de Castilla y León se encontraba en Londres y así facilitaría la gestión del cobro. Durante el juicio, el acusado justificó el ingreso del dinero en esa cuenta como el «único mecanismo» para que su excliente cobrara una indemnización al haber quebrado su empresa y tener las cuentas embargadas.

La sentencia observa que la explicación que da el acusado sobre el acceso a la cuenta de su hijo del importe de la deuda «no es excéntrica». Recoge que cuando este facilita la cuenta de su hijo lo hace «confiado», ya que es de «entender» que en las relaciones familiares no es acorde que «un padre maquine fraudulentamente para engañar a su propio hijo», explica la sentencia.

Los fundamentos jurídicos sobre los que se basa la sentencia también dan por verosímil la explicación ofrecida por el abogado durante la celebración del juicio oral.