Tejidos El Mundo, adiós a 116 años en la calle Fruela de Oviedo

Jorge Delgado, sobre una alfrombra y con un cojín, ante la tienda de Fruela, ya sin actividad. / M. ROJAS
Jorge Delgado, sobre una alfrombra y con un cojín, ante la tienda de Fruela, ya sin actividad. / M. ROJAS

Traslada su emblemática tienda a una nave en Siero

CECILIA PÉREZOVIEDO.

Jorge Delgado es el eslabón, junto a su hermano Alberto, de la cuarta generación de una familia que supo hacer de la venta de telas, edredones y alfombras su seña de identidad. Tejidos El Mundo es conocido por todo carbayón de pro y su tienda de la calle Fruela está en la memoria colectiva de la ciudad. No en vano, ha permanecido en ese lugar durante 116 años. «Es la tienda más antigua de Oviedo», recalca con orgullo su propietario.

Pero acaba de echar la persiana, pero no por cierre del negocio, sino por traslado. Este comercio más que centenario se adapta a las exigencias del mercado. Se traslada a una nave de 1.500 metros cuadrados en Viella, Siero. Se abre a un nuevo modo de entender el negocio de la ventas, donde el tú a tú entre comerciante y cliente ha cambiado a golpe de comercio electrónico y lucha contra las grandes superficies. Una aventura empresarial que no es nueva para esta saga de empresarios y emprendedores. «Mi bisabuelo, José Delgado, fundó los almacenes Al Pelayo, que estaban en la calle Uría. Fue la persona que fundó en Oviedo la idea del dos por uno. En 1903 abrió Tejidos El Mundo en la calle Fruela. Vendía ropa de cama y confeccionaba ropa para hombres y mujeres».

Lo cuenta Jorge Delgado en el despacho que ocupa en otra de sus tiendas en la calle Rosal. Ante los retratos de su bisabuelo, abuelo y padre, explica que siempre tuvo claro mantener el negocio familiar. «Cuando estaba en la Universidad suspendí algunas asignaturas y mi padre me dijo: o estudias o te pones a trabajar». Eligió la segunda opción y, junto a su hermano Alberto, continúan con sus tiendas en Oviedo, Gijón y ahora Viella. «Que cerremos el local de la calle Fruela no quiere decir que cerremos el negocio, tan solo lo trasladamos a Siero, pero en Oviedo mantenemos la tienda de la calle Rosal», recuerda para que ningún cliente se despiste.

Cuando ahora entra en el local ya vacío de Fruela no puede evitar sentir «pena». Muchas historias vividas de escaparate para dentro. «Fuimos testigos del atraco al Banco Herrero (perpetrado por ETA en julio de 1979). Se escaparon dos disparos, uno rompió la luna del escaparate y el otro dio en el coche de mi padre».

No es la única anécdota de una tienda que hasta puso la alfombra a los pies de un pontífice. «Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Cuba, la alfombra que pisó al bajar del avión nos la compraron a nosotros, era una alfombra de unas dimensiones muy grandes. El Arzobispado de Oviedo se puso en contacto con nosotros. Localizamos un telar en Crevillente, Alicante, donde nos la confeccionaron». Porque este comercio, de alfombras sabe mucho. Tiene el récord de haber despachado una de las más caras de todo Oviedo. «La vendimos por un millón de pesetas», recuerda Delgado.

Muchas alfombras, muchos tejidos se han vendido en tantos años de historia de este negocio que ahora emprende una nueva aventura. «Cuando mi padre apostó por especializarse en textil para el hogar y dejar de lado la venta de ropa lo llamaron loco y aquí estamos, 116 años después de que mi bisabuelo abriera el negocio».