Adiós a Margarita Suárez-Pazos, el alma de una familia «siempre unida»

El fueneral por Margarita Suárez-Pazos, ayer, en la parroquia de San Tirso. / ALEX PIÑA
El fueneral por Margarita Suárez-Pazos, ayer, en la parroquia de San Tirso. / ALEX PIÑA

Familiares y amigos despiden a la viuda de Fernando Rubio de la Riva y sobrina de Carmen Polo en la parroquia de San Tirso

ROSALÍA AGUDÍN

En el recuerdo de su familia quedarán grabados sus esfuerzos para que sus diez hijos, veintinueve nietos y cincuenta bisnietos estén «siempre unidos». Margarita Suárez-Pazos de Vereterra era el alma, el timón, de su gran familia. Falleció este miércoles en su domicilio ovetense a los 101 años, dejando un gran vacío.

La parroquia de San Tirso el Real se quedó ayer al mediodía pequeña para despedirla. Era viuda de Fernando Rubio de la Riva desde 1979 y sobrina de Carmen Polo.

Su nieto Pablo Figaredo Rubio resaltó, minutos antes del inicio de la misa, que ella hacía que las «asperezas» entre los miembros de la familia quedasen «en nada» y conseguía reunirlos a todos alrededor de una mesa durante las cenas de Nochebuena y Nochevieja y en los veranos en Salinas: «Siempre luchó por el amor y la unión familiar y ahora nuestro cometido es mantener siempre este vínculo».

Suárez-Pazos de Vereterra mantuvo un buen estado de salud hasta su última semana de vida. Fue entonces cuando cayó enferma. Era una gran aficionada al fútbol, y casi hasta el último día de vida estuvo pendiente de los resultados del Real Oviedo. Siempre que «leía EL COMERCIO», apuntó su nieto, se fijaba en las noticias relacionadas con el club azul y cuando ganaba «se alegraba». «Era la socia más antigua. Iba al campo cuando el equipo jugó sus primeros partidos oficiales en Teatinos y hace cuatro años le dieron la medalla de oro», añadió para a renglón seguido especificar que esta pasión se la ha transmitido a la mayor parte de su familia. «Tanto hijos como nietos como bisnietos somos del club».

Otro de los recuerdos que quedará impregnado en la memoria familiar es que ella fue quien llevó las arras en la boda de Francisco Franco y Carmen Polo. La ceremonia tuvo lugar el 16 de octubre de 1923 en la ahora basílica de San Juan el Real. Suárez-Pazos de Vereterra lució un vestido blanco aunque la alegría característica de este tipo de ceremonias se vio empeñada con el mal estado de salud del que iba a ser el padrino de la boda. Luis Vereterra sufría una enfermedad y falleció cuatro días después de la ceremonia.

Durante el funeral, el sacerdote Ángel Rodríguez afirmó el fallecimiento de Suárez-Pazos de Vereterra «ha llenado de dolor» tanto a sus familiares como amigos tras una vida «larga» y «fecunda» en la que consiguió hacer grandes amigos y «acercó al Señor» a sus hijos. «Llegó al final de su vida rodeada del cariño de sus seres vivos y siempre disfrutó de la compañía de sus seres queridos». En la misa también participó el sacerdote Fernando Sotillo y se escuchó el himno de España.

Oración el domingo

Tras la eucaristía su cuerpo fue trasladado al cementerio de El Salvador y mañana, en la misa de las 12.30 se rezará una oración en su honor en San Tirso el Real.

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