Los administradores de La Gruta urgen a los inversores a presentar ya ofertas

Los administradores de La Gruta urgen a los inversores a presentar ya ofertas

«El edificio cerrado pierde valor», apremian a los quince interesados que han ido a ver las instalaciones del complejo

ALBERTO ARCEOVIEDO.

Los plazos han terminado de enfriarse. Diez meses, ese es el tiempo que La Gruta, el emblemático hotel y casa de comidas del alto de Buenavista, lleva cerrada al público. Un tiempo en el que la falta de actividad ha comenzado a hacer mella en el espacio, por lo que los responsables de la administración concursal, Alonso-Vega, Silvan y Tejerina Administradores Concursales SLP, han decidido apremiar a los inversores interesados para que presenten sus ofertas. «Un edificio cerrado pierde valor, porque se deteriora y exige una inversión aún mayor», manifestaron, en declaraciones a EL COMERCIO, desde el despacho de abogados.

No obstante, y aun después del duro revés sufrido en agosto cuando la compañía de maquinaria industrial Gómez Oviedo anunció su decisión de echarse atrás y abandonar la compra del inmueble tras haber pujado 4,3 millones de euros por él, el legado de los hermanos Cantón no ha perdido atractivo. Quince, ese es el número de empresarios y fondos de inversión con el ojo financiero sobre el hotel. Todos ellos, según ha podido averiguar este diario, han visitado el complejo a lo largo del último mes para analizar la operación de compra. Aun así, ninguno de ellos ha lanzado todavía una oferta en firme que pueda poner fin al dilatado proceso.

En ese sentido, La Gruta está a punto de cumplir su primer año con la persiana bajada del todo. Cerró sus puertas el pasado 24 de diciembre después de que la sociedad propietaria del negocio, encabezada entonces por Amado Alonso Hevia, pidiese la liquidación voluntaria de actividad al no poder hacer frente a una deuda de 12,4 millones de euros repartida entre un total de trece acreedores diferentes. El mayoritario, el Banco de Santander.

Después de casi seis meses sin encontrar un comprador firme, la administración concursal había llegado a un acuerdo con la consultora BNP Paribas Real Estate para sacar el complejo y sus activos a subasta. Un proceso reñido en el que Gómez Oviedo compitió con la bilbaína Moreno y Segura, que no logró igualar la oferta del grupo ovetense. Aun así, los Gómez abandonaron la partida y el relanzamiento de la marca quedó truncado una vez más.