Los afectados por el cierre de Latores se unen para lograr la devolución de las fianzas

El restaurante Latores ha cerrado sus puertas. / ÁLEX PIÑA
El restaurante Latores ha cerrado sus puertas. / ÁLEX PIÑA

Los usuarios confiesan sentirse «estafados» al quedarse sin sitio para la celebración de bodas y comuniones y urgen la recuperación del dinero

R. A. / J. C. A. OVIEDO.

«Nos sentimos estafados por el restaurante Latores. Firmamos un contrato para celebrar nuestra boda en julio y pagamos una fianza de quinientos euros. Ahora, las instalaciones han cerrado y no nos devuelven el dinero». De esta forma, una de las perjudicadas por el cierre del emblemático establecimiento hostelero, inaugurado en 1994, ha relatado su vivencia y todos los afectados se han unido en una plataforma para lograr la devolución de las fianzas.

Fue el pasado 30 de octubre cuando la sociedad dueña del asador se acogió a un proceso voluntario de acreedores de cara a la reestructuración del negocio y el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Oviedo abrió el procedimiento designando administrador concursal a José Luis Orejas.

Mientras se soluciona esta situación, el cierre del restaurante ha supuesto que muchos de los ovetenses que tenían pensado celebrar allí su boda o la comunión de sus hijos se hayan quedado sin sitio. Con el concurso en marcha, las cuentas de Latores quedaron bajo la supervisión del administrador, que se negó a devolver las señales mientras dure la liquidación.

«A todos nos cuesta mucho ganar nuestro dinero para que venga una persona y no nos lo devuelva», lamenta otra usuaria, que firmó en mayo la celebración de su boda el 22 de marzo, pero «dos meses» antes de la fecha se enteró que el restaurante cerraba sus puertas.

Por otro lado, fuentes conocedoras de la operación explican que por la situación privilegiada del terreno y por el buen nombre del restaurante, pese al escaso músculo financiero que le ha llevado a la situación concursal voluntaria, han aparecido ya varios pretendientes con diferentes planes para el restaurante. Desde mantener la actual ocupación «dándole un giro» a aprovechar la recalificación de la mitad de la finca que en 2011 pasó de no urbanizable a suelo para equipamiento.

Desde entonces se ha contemplado la posible construcción de una residencia de mayores de tres plantas, más de 5.000 metros cuadrados de superficie y con un número de plazas de residencia por definir. La venta, sea cual fuere el destino final, se estima que rondaría los dos millones.

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