Aforo completo para la Noche Blanca

El Colegio de Arquitectos acogió la presentación de la exposición 'Sobre mujeres artistas' que se mantendrá hasta el 25 de octubre./
El Colegio de Arquitectos acogió la presentación de la exposición 'Sobre mujeres artistas' que se mantendrá hasta el 25 de octubre.

La Vega y el monasterio de Las Pelayas vuelven a convertirse en los escenarios fetiches

CECILIA PÉREZIEDO.

Sesenta y dos actividades culturales repartidas entre cuarenta espacios de lo más variopintos de la ciudad. Son l datos en frío de una noche calentada por la cultura. La Noche Blanca volvió a conquistar las calles de una Vetusta muy alejada de laisión que dio en su día Clarín, en su afamada 'La Regenta'. Porque anoche la heroica ciudad no durmió la siesta. No quiso perderse los entresijos de la fábrica de armas, del monasterio de Las Pelayas, del Museo Arqueológico. Fue una noche donde las facultades abrieron sus puertas y donde hasta los bancos concedieron algo más que préstamos.

«La Noche Blanca está muy consolidada y espero que en años futuros crezcamos porque el fundamento es acercar la cultura a los ovetenses. Los tiros van por ahí, en seguir consolidando La Noche Blanca». Así se refirió Alfredo Canteli a su estreno como alcalde en este evento. Lo hizo en uno de los escenarios fetiches: la fábrica de armas.

La Vega se convirtió, por segundo año consecutivo, en uno de los recintos más visitados. Las puertas abrieron a las seis y media de la tarde pero una hora antes ya había colas. La nave M1 fue la estrella de la noche. La realidad virtual de 'Gymnasia' conquistó. Sentados en los pupitres, en un suelo jalonado de hojas otoñales, los visitantes disfrutaron de un recorrido por los recuerdos de la infancia. «Esto es el futuro del cine. Una película 360 grados donde ves todo a tu alrededor», explicó Nacho de la Vega, su creador. «Es como estar dentro de la propia película», confirmó Pedro Frade, uno de los visitantes. «El movimiento, la música, el ambiente que se crea. Todo te envuelve», añadió Montserrat Mayo.

Cultura de contrastes

Muy cerca de La Vega, la fila de gente que se agolpaba en la calle de San Vicente y que daba la vuelta hasta Argüelles, ya avisaba de que el monasterio de San Pelayo iba a convertirse en otro de los puntos neurálgicos de la noche. Hubo quien se mosqueó por el tiempo de espera y porque se toparon con que el aforo permitido no era para 200 personas como describía el programa. «Nos encontramos con que solo pueden pasar 170 personas», protestó un grupo a la puerta del convento. Llevaban una hora esperando para poder visitar los entresijos del monasterio. Redescubrir el claustro de este convento a la luz de la noche da otra perspectiva. También. los tesoros que guarda, por ejemplo un Calvario Románico en la pared que da acceso al claustro, o una Cruz de la Victoria en piedra del siglo IX. Y escuchar las voces de las monjas benedictinas entonando el canto de vísperas «no tiene precio», concluyó Esperanza Suárez. «Es una maravilla que nos den la oportunidad de conocer todo esto», ponderó.

Y del recogimiento de Las Pelayas a la algarabía de su vecino Museo Arqueológico. El espectáculo 'Vogue Down', que también se vio en el Edificio Histórico de la Universidad, fue la excusa perfecta para acercar la cultura 'Ballroom' a la ciudad. Para los profanos en la materia, se trata de un recorrido entre el desfile transgénero y las batallas de baile. Plataformas en los pies, mucho equilibrio, ritmo y muchas risas a partes iguales. «Ni idea de lo que están haciendo pero me encanta, da muy buen rollo», comentó Jaime Izquierdo. Otra señora consideró «una auténtica tontada» el espectáculo. Opiniones para todos los gustos. El Arqueológico completó su jornada con una visita guiada y con un concurso de estilo libre de baile.

El Edificio Histórico de la Universidad se abrió a la luz de la luna. Lo hizo en cuatro escenarios distintos: la capilla, el patio, la sala de exposiciones y el paraninfo. También, la facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo. Su Noche Lunática logró acortar los 394.023 kilómetros que separan el planeta tierra de su satélite. Los telescopios instalados en el exterior del recinto permitieron a los visitantes contemplar los cráteres lunares además de disfrutar de talleres y exposiciones con la luna como protagonista.

El Colegio de Arquitectos acogió la presentación del libro de Santiago Martínez 'Sobre mujeres artistas' y la inauguración de la exposición bajo el mismo nombre. Un alegato al papel de la mujer en el arte. «No se nos permite acceder al 'santo santorum' del arte que son los museos. Queremos que haya más presencia femenina en los museos», reivindicó Carmen Suárez, consejera de Educación presente en la muestra que permanecerá en el Colegio de Arquitectos hasta el 25 de octubre. «Esta exposición es un valor documental que equilibra el aspecto más lúdico de la Noche Blanca». Obras de Chechu Álava, Breza Cecchini o Mabel Lavandera forman parte de la colección.

Y para colección la del Banco Sabadell. El edificio de la calle Fruela abrió sus puertas para descubrir, a través de una visita guiada, las obras de Evaristo Valle, Piñole o Carreño Miranda. «Desconocía por completo que aquí había esta colección», apuntó David Fernández, uno de los visitantes.

El Teatro Campoamor, la Catedral, el Bellas Artes y las instalaciones en las plazas del Ayuntamiento, Feijóo o Porlier completaron la paleta cultural de La Noche Blanca.