«En África, son las mujeres las que enseñan a amar y a vivir»

Mercedes González, Inmaculada González-Carbajal, Agnés Agbotom, Vicente Enrique Montes, Ángela Nzambi y Francisco Villaverde. /  PIÑA
Mercedes González, Inmaculada González-Carbajal, Agnés Agbotom, Vicente Enrique Montes, Ángela Nzambi y Francisco Villaverde. / PIÑA

Una jornada inédita organizada por El Pájaro Azul que reúne en la biblioteca a Agnés Agbotom y Ángela Nzambi

ALBERTO ARCE OVIEDO.

«¿Es la palabra el soporte de la conciencia?», preguntó, justo al comienzo de su intervención, la escritora guineana Ángela Nzambi a todos cuantos asistieron al primer Día de la Escritora Africana, que se celebró ayer en la biblioteca Lorenzo Rodríguez Castellano (La Granja).

La fundación El Pájaro Azul organizó, dentro de su amplio proyecto 'Espacios África', y en colaboración con la Red de Bibliotecas Públicas municipales, una mesa de ponencias dedicada «a concienciar y sensibilizar al público sobre la cuestión artística africana y desterrar del inconsciente colectivo los tópicos que existen sobre el continente», explicó Inmaculada González-Carbajal, escritora y representante del colectivo. «Al contrario que en Francia y otros países europeos, esta es la primera vez que se celebra en España», declaró. Una velada para dar «espacios» a las autoras africanas que ya tienen «voz» por sí mismas.

El leitmotiv de la charla fue la transición entre la oralidad y la escritura a través de la historia y su repercusión en las literaturas subsaharianas. Según Vicente Enrique Montes, experto en las manifestaciones orales africanas de la Universidad de Oviedo, «todo comenzó con los 'griots' (narradores)», unos personajes de las primeras sociedades muy similares al juglar europeo que se encargaban de contar las historias familiares, transmitir el conocimiento y de la pregonería. Para Montes, estos contadores de historias primitivos fueron «esenciales» en el diseño de una cultura colectiva que «varía en función de las zonas geográficas y las numerosas etnias que existen».

«Hay que desterrar del inconsciente los tópicos que existen en el continente»

Así lo confirmó la beninesa Agnés Agbotom, autora de 'Abenyonhu: Cuentos del mundo' (2004), una recopilación de historias de la tradición oral de países como Zimbaue, Benín o Nigeria. «Durante los años setenta, cuando llegué a Barcelona, comencé a indagar en mis raíces», afirmó. «Cuanto más conocía; cuantos más relatos llegaban a mí, más aprendía de mí misma y de África».

La concejala de Educación del Ayuntamiento e Oviedo, Mercedes González, también formó parte de la mesa. Agradeció la oportunidad de «intercambiar conocimientos» y quiso añadir, además, que el tópico de la mujer africana como objeto histórico «necesitado de ayuda» ha de ser desterrado de las conciencias. Agbotom la secundó al explicar que, en África, «son las mujeres las que enseñan a amar, a convivir en sociedad y a sentir» con los relatos que les cuentan a los niños.

Cuando cambió el turno de palabra, también se cambió de década; de siglo. Momentos antes, el profesor Montes explicaba que la mujer africana no pudo acceder a la literatura hasta los años sesenta al carecerse de escuelas que la hiciesen formar parte de la cultura. Ángela Nzambi, técnico en materia de participación social e incidencia política en la ONG Comisión Española de Ayuda al Refugiado y autora de los libros de relatos 'Ngulsi' (2012), y 'Biyaare' (2015), es aún de una generación posterior. En sus propias palabras, «de una generación reivindicativa que siente muy de cerca los temas de la mujer, las migraciones y las desigualdades sociales». Habló de feminismo subsahariano y de la problemática de las migraciones forzosas en un contexto «cada vez más hostil con el refugiado».

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