Aguas volverá a revisar la nueva traída que lleva once años acabada y sin funcionar

La potabilizadora de Cabornio sigue usando la vieja conexión de fibrocemento, pese a que la nueva lleva acabada 11 años. / PIÑA
La potabilizadora de Cabornio sigue usando la vieja conexión de fibrocemento, pese a que la nueva lleva acabada 11 años. / PIÑA

El Ayuntamiento aprovechará la reparación de la última fuga para introducir un robot y repasar la conducción

G. D. -R.OVIEDO.

La hemeroteca es cruel con el proyecto de mejora de abastecimiento en alta a Oviedo, como denominó el Ministerio de Medio Ambiente a principios de los años 2000 a la serie de inversiones que debía garantizar a la capital del Principado un suministro fiable, constante y de calidad de agua. La semana que viene se cumplirán 11 años de la conexión de la nueva traída de agua al canal del Aramo y la conducción, que ejecutó Corsa-Covia y costó 9,3 millones de euros, seguirá vacía y sin haber servido un vaso de agua a la ciudad.

El anterior equipo de gobierno incurrió en las mismas promesas optimistas que los anteriores y prometió su puesta en servicio el pasado mes de diciembre. Y entonces apareció otra fuga. Una pérdida de unos once litros por segundo entre el caudal de salida de la planta potabilizadora de Cabornio y el que llegaba a los depósitos, que puede parecer poco en un tubo de un metro de diámetro y capaz de llevar 1.500 litros por segundo, pero que suponía, al cabo de un año, el desperdicio de casi 350.000 metros cúbicos de agua.

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico, aún titular de la conducción, localizó la fisura en marzo con la ayuda de un robor de la concesionaria del servicio municipal de Aguas y ha procedido a repararla, pero ya nadie se fía. El organismo de cuenca se ha puesto en contacto con los técnicos del Ayuntamiento para que, aprovechando la apertura de la zanja para la reparación de la fuga en Venta del Aire, realicen una nueva inspección con cámara por el interior de la tubería al objeto de comprobar su estado y prevenir la ocurrencia de nuevas incidencias, según informaron fuentes de la CHC.

No está de más. Los primeros intentos de puesta en presión de la conducción fracasaron estrepitosamente con dos roturas de la tubería en pocos meses e inundaciones de cierta importancia en Palomar (Ribera de Arriba). El Ayuntamiento denunció entonces otros once incidentes anteriores y devolvió la gestión de la puesta en servicio a la Confederación. El organismo de cuenca atribuyó los fallos a problemas de aireación y contrató nuevas obras para instalar ventosas para permitir la salida del aire durante el llenado. Y entonces apareció la fuga.

En total, el Estado ha invertido más de 47 millones de euros en la mejora del abastecimiento de agua de la ciudad: nueve largos en la nueva traída; 14, en los depósitos de El Cristo, que baten el récord de la conducción y llevan 15 años acabados y sin entrar en servicio, más que la Variante de Pajares y, el resto, en la planta potabilizadora de Cabornio, la única instalación en servicio y cuya gestión ha asumido ya el Ayuntamiento.

Falta la traída y faltan Los Alfilorios. El Ministerio de Medio Ambiente lleva décadas intentando que el Consistorio asuma la titularidad y la gestión del embalse que actúa de reservorio del sistema del canal de Aramo, el mismo tiempo que lleva el Ayuntamiento haciendo oídos sordos a cada escrito del organismo de cuenca. En los primeros años, el embalse entró en servicio en 1983, hubo algunos problemas en la cubeta. Aunque la CHC señala que el embalse funciona a satisfacción desde la década de los 80, por el medio tuvo que ser vaciado en dos ocasiones para impermeabilizar el vaso, un problema que no se ha vuelto a repetir, y una última, en 2005, para mejorar además los aliviaderos de la presa.