El alcalde de Oviedo plantea rebajar la catalogación de la plaza de toros para poder rehabilitarla

El coso de Buenavista completamente tomado por la maleza ayer. / P. LORENZANA
El coso de Buenavista completamente tomado por la maleza ayer. / P. LORENZANA

López apuesta por someter al Consejo de Patrimonio unas nuevas directrices para definir el futuro proyecto del edificio

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Después de más de más de 20 años de abandono y de 12 años cerrada, algo se mueve para la plaza de toros. El alcalde, Wenceslao López quiere iniciar los trámites para rebajar su grado actual de protección en el Catálogo de Eelementos de Interés del municipio de integral, la segunda categoría más restrictiva, a singular como paso previo a solicitar una rebaja o una limitación de su declaración como Bien de Interés Cultural.

Con este fin, el Ayuntamiento someterá una «directrices constructivas» al Consejo de Patrimonio para, tras recabar la opinión del organismo, poder definir «el proyecto de futuro de la plaza de toros para que sea utilizable como espacio multiusos», según recoge la memoria de laactividad de Alcadía entregada a los militantes socialistas este misma semana. Las directrices deben hacer compatible la recuperación del edificio con el respeto los valores arquitectónicos históricos del inmueble, pero también garantizar el cumplimiento «de la normativa vigente sobre seguridad y accesibilidad» en recintos de gran afluencia.

Lo malo son los plazos. El procedimiento completo -desde la rebaja de la Catalogación municipal, hasta la aprobación de un proyecto para el edificio- puede durar años, como reconocieron fuentes de la Consejería de Cultura el mes pasado. Mucho tiempo y ninguna certeza de que todo el esfuerzo termine bien. Aunque fue Cultura la que sugirió reducir el nivel de protección municipal del edificio para «beneficiar» la posterior rebaja o limitación de la declaración de Bien de Interés Cultural, no da certezas ni seguridadades, tan solo que «habría menos posibilidades de que ocurriese lo acontecido hace cuatro años», según explicaron las mismas fuentes.

Lo ocurrido hace cuatro años es que el Consejo de Patrimonio rechazó la solicitud municipal para retirar la catalogación del edificio como Bien de Interés Cultural, pese a la prolija documentación presentada por el Ayuntamiento para probar que lo que se levanta hoy en Buenavista no es si no una sombra, un remedo de cartón piedra del edificio que, en teoría, protege y no el construido en apenas cuatro meses de 1889 por Juan Miguel de La Guardia para la Sociedad Ovetense de Espectáculos. La empresa nunca reunió el capital previsto y quebró a los dos años. El coso ardió y fue declarado en ruina en 1917. Tras una nueva reconstrucción, el coso resultó dañado durante la Revolución del 34 y parcialmente destruido durante el cerco a Oviedo. El Ayuntamiento reconstruyó una versión menor en la postguerra y en 1951, levantó un nuevo graderío, con tan mala calidad, que el arquitecto municipal ordenó hacer refuerzos antes de permitir su apertura. Es ese añadido el que, aún apuntalado en 1997, se cae a trozos y obligó a cerrar la plaza al uso público en 2007. De la plaza original quedarían tan solo los dos anillos concéntricos de mampostería, sostenía el informe municipal.

Dio igual, Patrimonio alegó en defensa de la declaración BIC el interés histórico del edificio, como representante de la arquitectura de la sociedad burguesa del XIX y sus vicisitudes e incluso el de sus jardines, aunque estos se plantaron en 1981 para mantener el nivel de protección. Si no cambia de criterio, de poco valdrá la rebaja de la protección municipal. Nadie invierte una millonada en un edificio multiusos si no se le va a poder dotar de una cubierta y de unas minimas condiciones de comodidad y seguridad.

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