El anejo del Palacio de Bernaldo de Quirós se convierte en un bar

Susana Fernández, en la escalera del comedor. / P. LORENZANA
Susana Fernández, en la escalera del comedor. / P. LORENZANA

El edificio centenario mantiene la estructura original y cuenta con una azotea con vistas a la plaza de Porlier

D. LUMBRERAS OVIEDO.

No está muy claro si el número 9 de la Plaza de Riego, un anejo centenario del Palacio de Bernaldo de Quirós, se usaba como casa de los guardeses o como vivienda de parte de la hidalga familia, pero desde hace una semana se ha convertido en un gastrobar. «Acabamos de abrir. Vamos a cambiar la carta cada tres meses, es divertida y de picoteo gourmet, con gochu asturcelta y un muy buen cabrales», informa Susana Fernández, que gestiona el negocio en nombre de la propiedad del edificio.

La casa, de tres plantas, se ha reformado por completo -por ejemplo, sustituyendo la cocina de leña por una moderna- para ponerlo al día, aunque la estructura se mantiene tal y como estaba: «Los suelos, la barandilla o los ladrillos son originales». En la planta baja han montado una cafetería y en las dos superiores, pequeños comedores para eventos. Ya cuentan con un equipo de seis personas que llegará a diez.

«Esperamos que sea un éxito y una referencia, estamos en un sitio emblemático», confía la gerente. Uno de sus mayores atractivos, y por el que ya se interesan los primeros clientes, podría ser la azotea, que ofrece una bonita vista sobre toda la plaza y el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. A este fin, van a solicitar una licencia al Ayuntamiento para poder abrirla al público.

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