95 años de comunidad social en Vinjoy

Usuarios y monitores de la Fundación, en plena celebración. /Fotos: Pablo Lorenzana
Usuarios y monitores de la Fundación, en plena celebración. / Fotos: Pablo Lorenzana

La Fundación celebra esta efeméride con unas jornadas que se prolongarán hasta el próximo viernes | «Lo que más me gustadel centro son los talleres que realizamos y los profesionales queestán al frente», diceÁngel José Hidalgo

ROSALÍA AGUDÍN

Juan Cortabitarte, Sofía Torres, Sara Vázquez, Joni García, Ángel José Hidalgo o Amor Castelao. Estos son algunos de los participantes en los programas desarrollados por la Fundación Vinjoy, la entidad referente en la intervención socieducativa que trabaja con personas con sordera, discapacidad intelectual y trastornos de conducta o con menores en riesgo de exclusión y que este año sopla las 95 velas.

Para conmemorar este efeméride, la dirección del centro, encabezada por Adolfo Rivas, ha organizado una programación que comenzó este viernes y que vivirá el 22 de junio su día grande. A lo largo de esa jornada, los alumnos de programas de larga duración se graduarán, se inaugurará el mural elaborado por los participantes en el Centro de Normalización a Través del Arte y habrá una espicha.

Arte: Los participantes en el Centro de Intervención a través del ARTE muestran los cuadros realizados en Vinjoy.

Pero hasta que este momento llegue, la fundación seguirá trabajando con cada uno de sus alumnos para conseguir sus objetivos. Detrás de cada uno de ellos hay una historia de superación, lucha y constancia que sirve de ejemplo para el resto de la sociedad.

Sin ir más lejos, Cortabitarte tiene dos años recién cumplidos. Hasta los seis meses lloraba casi de forma constante y los médicos pronto diagnosticaron lo que le pasaba. «Tiene hipoacusia», comenta su madre Myriam Gómez, quien se sintió un poco perdida al principio: «No sabíamos mucho lo que era esta disminución de la agudeza auditiva y desde el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) nos mandaron aquí».

Ahora, el pequeño tiene un audífono en su oreja derecha y un implante coclear en la izquierda y ya ha aprendido a pronunciar sus primeras palabras. «Venimos a la fundación dos veces a la semana. Los lunes tenemos una sesión de cuarenta y cinco minutos con la logopeda y los miércoles también trabajamos con ella y la estimuladora», apunta.

Estas sesiones continuarán hasta que el pequeño curse su segundo curso escolar, y después serán los especialistas del centro quienes estén pendientes de su seguimiento: «Durante el primer año de escuela seguirá viniendo a Vinjoy y luego nosotros seremos los encargados de realizarle el seguimiento de sus audífonos», relata la coordinadora del Instituto de Atención Temprana y Seguimiento (Iatys), Alicia Portilla.

En la sala de al lado se encontraba esta semana Sofía Torres. Fue diagnosticada con tan solo cuatro meses de esta misma enfermedad y gracias a los trabajos desarrollados en la Fundación Vinjoy, «habla como una cotorra. Hace tiempo que tiene más de cien palabras en su vocabulario», relata orgullosa su madre, Carmen Lucas. Al igual que su compañero, esta pequeña tiene en un oído un audífono y en el otro un implante coclear.

Joyería. A la derecha Ángel José Hidalgo en el taller de joyería del CAI.Elaboración de una pulsera que después venderán en el paseo de los Álamos y cuyos beneficios irán destinados a la organización de un viaje.

Sara Vázquez es participante en el CAI, el Centro de Apoyo a la Integración Vinjoy. Empezó en estos talleres hace más de «quince años» y esta misma semana se encontraba decorando un plato para guardar las llaves: «Estamos haciendo un mural con cristales de colores y después lo meteremos en el horno para que se seque», explica.

Cuando la pieza esté perfecta, se guardará y el año que viene la expondrá en el mercado de cooperativas y asociaciones, que se celebra cada mayo en el céntrico paseo de los Álamos. «Ya estamos preparando todos los objetos que pondremos a la venta, a pesar de que queda un año para este gran día», cuenta esta joven, cuyas palabras son interpretadas por Laura Coya.

Antes de que llegue este esperado día, los participantes del CAI disfrutarán de los beneficios que sacaron en el mercado celebrado a finales del pasado mayo. «Haremos un viaje a Cubillos del Sil del 26 al 29 de junio», explica la coordinadora del centro, Aurora Logedo. Algunos de los matriculados en la Fundación confiesan estar ya «nerviosos» ante esta cita y desean que este día llegue cuando antes. «Allí, vamos a la piscina si hace buen tiempo, jugamos a las cartas, futbolín o al ping-pong», explica Joni García.

Vidrio. A la izquierda, los alumnos del taller de vidrio muestran uno de los espejos que han hecho y que pondrán a la venta en el mercado de cooperativas y asociaciones del paseo de los Álamos, que se celebrará en mayo del año que viene. A la derecha, una participante decora un plato donde después se podrán las llaves. :

Este joven lleva «quince años» acudiendo cada año a la Fundación Vinjoy y ha hecho grandes amigos como Ángel José Hidalgo, que lleva «doce años» en el CAI. «Lo que más me gusta de Vinjoy son los talleres que realizamos y los profesionales que están al frente», explica, para a renglón seguido añadir que forma parte del «grupo E. T. M. o lo que es lo mismo Equipo Técnico de Mantenimiento». Esta agrupación se encarga, por ejemplo, de plantar los árboles que les han donado o de colocar las sillas en el salón de actos cuando hay un evento.

Amor Castelao es participante en el Centro de Normalización a Través del Arte. Dice que hasta hace un año no «tenía ni idea de pintar y dibujar» y ahora traza cuadros que se han expuesto ya en el Auditorio Príncipe Felipe o en el Palacio de Exposiciones y Congresos. Relata, además, que en todo este tiempo se ha formado para ser monitora y cada viernes da clases de pintura a niños de quinto y sexto de Primaria. «Tenemos un convenio firmado con el Ayuntamiento y hasta aquí vienen alumnos de diferentes centro educativos», ahonda la coordinadora, Judith Tascón.

Formación

En la Fundación Vinjoy también hay estudiantes que quieren ser intérpretes de lengua de signos, mediadores comunicativos o convertirse en especialistas de audiología protésica. Al frente de las dos primeras especialidades se encuentra Laura Solares quien explica que estos dos términos no son lo mismo: «El intérprete de la lengua de signos hace como de traductor, sin embargo el mediador acompaña a las personas que tienen problemas de comunicación».

Por otro lado, el ciclo formativo de audiología protésica tiene una inserción laboral del 100%: «Todos los estudiantes salen con un trabajo y este año tenemos 16 alumnos. Dos de ellos se quedarán en Asturias y el resto tienen ofertas de empleo para fuera de nuestra región», según afirma Isabel Ibañez.

Sordera. A la izquierda, el pequeño Juan Cortabitarte junto a su madre Myriam Gómez, María Fernández y Maite Gutín, en el Instituto de Atención Temprana y Seguimiento (Iatys). A la derecha, la pequeña Sofía Torres de dos años trabaja para aprender los números junto a la estimuladora Carmen Pelaez y su madre Carmen Lucas.
 

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