«Son muchos años de peleas continuas y de ver a la gente acomodada»

Fran Grimaldos, Roberto Velasco, Manuel Fernández y Roberto Prieto delante del centro de salud. / R. A.
Fran Grimaldos, Roberto Velasco, Manuel Fernández y Roberto Prieto delante del centro de salud. / R. A.

La directiva de la asociación de Trubia dimite en bloque y crea una gestora hasta septiembre; si nadie se presenta, desaparecerá

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Cansados de pelear desde hace trece años por Trubia, buscan un relevo para que las administraciones continúen haciendo mejoras en la villa cañonera. La junta directiva de la asociación vecinal de Trubia ha dimitido en bloque y se ha constituido una gestora con fecha de caducidad. Si antes del 1 de septiembre nadie toma las riendas el colectivo se «disolverá», advierte su presidente, Francisco Grimaldos.

CONSTITUCIÓN

fue el año en el que se creó la asociación vecinal de Trubia
Durante trece años han conseguido avances para la villa cañonera pero ahora la junta directiva está harta de pelear. Quiere que haya un relevo para evitar que el colectivo desaparezca. La fecha límite es el 1 de septiembre. La actual gestora advierte, eso sí, que aún quedan muchos temas pendientes de solucionar en la zona, como la reparación de la AS-228 y la construcción del polideportivo, y «nada se hace solo».

Tanto él como el resto de responsables sentirán una enorme «pena» si se confirma la desaparición, pero no pueden más: «Son muchos años de peleas continuas, de ver que la gente se acomoda y que tienes que dar tú la cara. Estamos agotados personalmente y queremos un relevo», justifica Roberto Velasco, quien añora las épocas en las que toda la localidad salía a la calle para luchar contra una injusticia o un problema.

Fue en 2006 cuando surgió la asociación. El por entonces alcalde Gabino de Lorenzo propuso quitar todos los contenedores fijos y cambiarlos por el sistema de recogida de basura que hay en Oviedo. Los trubiecos, en su mayoría, se opusieron y acabaron ganando la batalla, aunque a medias. «En una zona los dejaron, pero en otra se quitaron», rememora Grimaldos.

Su compañero Roberto Prieto añade que uno de los momentos más importantes de la entidad se produjo hace una década. Se quería construir una central de ciclo combinado en una parcela cercana a Química del Nalón y el Ayuntamiento «estaba convencido» de que este proyecto sería bueno para Trubia, pero los vecinos se opusieron: «Nos engañaron diciendo que se generarían doce o trece puestos de trabajo pero no serían para ningún trubieco porque las plazas tenían un perfil técnico y al final no la pusieron», expone Velasco.

También consiguieron la apertura del centro de salud junto al arreglo de la carretera AS-313 y el cambio de ubicación de la estación de calidad del aire. «Hasta hace tres años se encontraba en El Villar y estaba lejos de las industrias de la zona», recuerda el vocal de la entidad, Manuel Fernández. Tanto los ecologistas como los vecinos rogaron durante años su traslado al centro de la localidad, pero no fue hasta la llegada del nuevo equipo de gobierno cuando se hicieron los trabajos. «A partir de este momento se constató la verdadera contaminación que hay en Trubia y se empezaron a tomar medidas. Hoy en día los números son inferiores», añade este líder que junto a Velasco fue uno de los que crearon la asociación.

Temas pendientes

Los miembros de la junta directiva están dispuestos a pegar carteles por el pueblo para que los trubiecos se animen a dar el paso y luchen por solucionar los problemas que tienen en la actualidad. Uno de ellos es la reparación de la AS-228, ya que durante una gran parte de su recorrido por Trubia no hay ni acera ni pasos de peatones. Allí fue donde atropellaron hace dos años a dos niñas del instituto después de bajar de un autobús del Transporte Urbano de Asturias (TUA) en la parada de La Iglesia y verse obligadas a cruzar la carretera por el medio al no existir en esta zona marcas viales para peatones ni un arcén. Fueron arrolladas por un autobús y ambas tuvieron que ser ingresadas en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

También está previsto la construcción de la variante de Trubia por la que los camiones dejarán de pasar por el medio de la localidad para ir hasta Química del Nalón y la construcción del deseado polideportivo. «Hay muchas cosas pendientes por hacer, pero la gente piensa que se hacen solas y no luchan. Será dolorosísimo que la entidad se disuelva pero nosotros estamos cansados», concluye Prieto.

Ahora, la junta directiva ha establecido un plazo de seis meses para ver si algún vecino se anima a dar el paso. Eso sí, los actuales líderes tienen claro que si hay relevo ellos están dispuestos a ayudar para que la asociación dure muchos años más.

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