Arranca el juicio contra los doce acusados de traficar con cocaína y hachís

Arranca el juicio contra los doce acusados de traficar  con cocaína y hachís
Vista del Palacio de Justicia. / PIÑA

Introducían la droga desde Galicia y la distribuían en Oviedo y Mieres, donde se les incautó 245.900 euros en efectivo y un arma

J. C. A.

El 11 de octubre de 2015, cuando la Policía iba a proceder a la detención de los dos principales acusados de pertenecer a una banda organizada dedicada al tráfico de drogas, estos salieron de su escondrijo en Mieres y enterraron, 400 metros más allá, 245.900 euros procedentes del tráfico ilegal junto con una pistola calibre 635 sin número de serie pero en perfecto estado. Antes se les había incautado un alijo de ocho kilos de cocaína. Hoy se sientan en el banquillo de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, junto a otras diez personas; se enfrentan a penas de entre 3 y 13 años de cárcel, cien años en global, y multas de hasta 873.234 euros.

Según el escrito de acusación, los doce encausados se dedicaban a la adquisición de cocaína y hachís en Galicia para proceder a su distribución en Asturias. Cinco de ellos formaban parte de un grupo en el Principado, otros cinco integraban la banda en Galicia y dos de ellos mantenían contacto con el líder del grupo asturiano para vender la droga que adquirían en Madrid al margen de ambas organizaciones.

Siempre según el Ministerio Fiscal, quien lideraba la organización en Asturias realizaba sus actividades en Oviedo y tenía una vivienda en Mieres, desde donde organizaba los encuentros con los proveedores y la entrega de estupefacientes, gracias a su difícil acceso y vigilancia. La organización asturiana estaba integrada por el cabecilla, una persona de su confianza que negociaba las entregas y las distribuía, otro acusado que desde Gijón ponía en circulación la droga y otros dos acusados que la vendían «al menudeo».

La red que les suministraba la droga desde Galicia, continúa el escruto de acusación, estaba formada por un jefe, una persona de su confianza, un acusado que actuaba como lanzadera para avisar de la presencia de policías en sus rutas, un intermediario con los asturianos y un transportista para los destinatarios finales.

La Fiscalía sostiene que a través de las vigilancias policiales se pudo constatar varias entregas de drogas desde Galicia para su distribución en Asturias los días 10 de septiembre de 2015 y 11 octubre de 2015. Y se pudo interceptar en uno de estos viajes varios alijos. La Fiscalía califica los hechos como un delito contra la salud pública, pertenencia a organización criminal y tenencia ilícita de armas.