El Ayuntamiento expedienta al joven que chocó contra la fuente de Cuatro Caños de Oviedo

Así se encuentra la fuente de Cuatro Caños tras el accidente ocurrido este domingo. / ALEX PIÑA
Así se encuentra la fuente de Cuatro Caños tras el accidente ocurrido este domingo. / ALEX PIÑA

Reclamará al conductor, que triplicó la tasa de alcoholemia, la cuantía de los daños que causó con su vehículo al monumento del siglo XVIII

C. PÉREZ / J. C. ABADOVIEDO.

No le saldrá gratis al H. C., el conductor que empotró su coche contra la fuente de Cuatro Caños de Oviedo y conocido también por ser uno de los protagonistas del incidente en el Angliru el pasado enero, los desperfectos que causó al monumento del siglo XVIII. Los responsables de Patrimonio municipal, dependiente de la Concejalía de Urbanismo, le han abierto un expediente sancionador para «reclamarle por los daños provocados». Conducía bajo los efectos del alcohol: según confirmaron fuentes policiales «triplicó» los límites permitidos, tal y como arrojaron los resultados de la prueba de alcoholemia.

Los daños en la fuente, que data de 1790 y fue declarada monumento protegido y Bien de Interés Cultural en 1993, son importantes y desde el área de Patrimonio confirmaron que «ya se está trabajando en la valoración de la reparación de la fuente». También incidieron que «desde Gestión del Patrimonio se ha abierto expediente para reclamar a la persona causante de este incidente los daños. Ambos departamentos están coordinados trabajando en la reparación de la fuente», reconocieron fuentes municipales.

El alcalde, Alfredo Canteli, también se pronunció sobre este asunto. Lamentó que ocurran «estas cosas en Oviedo» e incidió en la importancia de conocer hasta «qué punto están destruidas las piezas fundamentales» de la fuente. Aunque avanzó que cree que «la reposición de la piedra» será una tarea «relativamente fácil», dijo tras la reunión mantenida ayer con el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Asturias, Alejandro Braña.La cuestión no es baladí. La fuente es un monumento civil que data de 1790. Está protegida como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1993. Fue obra del arquitecto Manuel Reguera para dar servicio de los viajeros y caballerías de la entonces carretera de Castilla. En el fuste de la fuente aún se lee en latín que «por mandato y generosidad del Rey Carlos IV se hizo con cargo a los impuestos de la sal esta calzada de Gijón y se construyeron estos caños».Tras años de reclamaciones de los vecinos, que pedían su cierre para reducir la velocidad del tráfico se reurbanizó el cruce para dejar su actual configuración. Con todo, insisten en la necesidad de colocar badenes para reducir la velocidad. «Esta fuente es santo y seña de La Corredoria y los coches van como locos en cuanto ven el semáforo en verde, sobre todo los que acceden a Cuatro Caños desde la AS-II», denunció ayer Nicanor Platero, presidente de la asociación de vecinos de El Conceyín.

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Precisamente la alta velocidad fue la causante, según fuentes policiales, de que el coche que conducía H. C. acabase empotrado contra la fuente. Según informaron fuentes de la Concejalía de Seguridad Ciudadana, los hechos se produjeron alrededor de las cinco y cuarto de la madrugada del sábado. Un fuerte ruido despertó a los vecinos del entorno, que, al asomarse, descubrieron a un Volkswagen Golf sobre la histórica fuente. Alertaron a la Policía Local. El conductor descendía desde La Estrecha hacia La Corredoria Baja a «una velocidad inadecuada» y, en lugar de tomar la glorieta que rodea al monumento, la embistió, el coche salió despedido al chocar con el bordillo y terminó encima de uno de las piletas de la fuente. Iba acompañado por otro joven y una chica que resultó herida leve.

El mismo del Angliru

La historia dio un giro inesperado cuando se conoció que el conductor es el mismo que protagonizó el incidente en el Angliru, en enero del año pasado.

H. C. subió con su todo terreno, y otros siete amigos más al puerto de Riosa. Se vieron sorprendidos por la nieve, a pesar de que había aviso de temporal, en La Cueña de les Cabres, a cuatro kilómetros del área recreativa de Viapará, una zona con una inclinación superior al 23%. No podían dar la vuelta y, después de una hora atrapados, a las cuatro y media de la madrugada, llamaron al 112. El jefe de sala del servicio, en una de sus respuestas les espetó la frase que se hizo viral: «Somos mayorinos ya para saber lo que hacemos, ¿eh?». Los chavales denunciaron los modos utilizados por el técnico que fue apercibid.