El Ayuntamiento, forzado por los tribunales, da luz verde a 191 viviendas turísticas de golpe

Dos turistas, frente a uno de los edificios en los que se ha autorizado un piso turístico. / M. ROJAS
Dos turistas, frente a uno de los edificios en los que se ha autorizado un piso turístico. / M. ROJAS

El TSJA establece que no se les pueden exigir las condiciones del PGOU para hoteles y que no precisan de licencia municipal alguna

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Bandera blanca. Después de casi cuatro años de pelea por frenar la expansión de las viviendas turísticas en el municipio, el Ayuntamiento se ha tenido que rendir y autorizar de golpe 191 de ellas, todas aquellas a las que se les habían exigido permisos o denegado la actividad y aquellas aún en trámites. No lo hace por gusto, una serie de sentencias y un último fallo de la sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias han obligado al equipo de gobierno a plegar velas.

Urbanismo trataba de frenar la proliferación de pisos de alquiler por días en la ciudad exigiéndoles las mismas condiciones que recoge el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para los usos hoteleros. Esto es, que ocuparan un edificio completo o, al menos, estuviesen en planta baja o en el primero. Los tribunales de lo Contencioso, en una serie de sentencias, fallaron lo contrario: que las viviendas vacacionales y turísticas no pueden considerarse tales ni se les puede aplicar la misma normativa urbanística. El Ayuntamiento trató entonces de exigir licencia de actividad, pero el TSJA lo ha rechazado, ya que la regulación de estos usos es autonómica y «no puede ser suplida por el voluntarismo de cada municipio». Además, la vivienda que se destina a uso turístico «no pierde por este hechosu carácter residencial» y este ya está autorizado por la cédula de habitabilidad.

Tras esta serie de reveses, la concejalía de Urbanismo ha dictado una resolución en la que, de facto, da vía libre a todos los propietarios que solicitaron destinar un piso a usos turísticos, suspende los expedientes abiertos a aquellos que pusieron en marcha el negocio sin permisos municipales, ya que estos no son necesarios, y ordena devolver las tasas pagadas a los solicitantes. Vía libre a un total de 191 viviendas.

A la espera de un plan

El equipo de gobierno era consciente de que el intento de frenar los usos turísticos en viviendas tenía pocos visos de prosperar. De hecho, el concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, ya anunció hace cuatro meses su intención de regular y limitar su expansión a través del futuro plan de protección del Casco Histórico, cuya redacción prevé contratar este año y que se tramitaría de forma paralela a la revisión del Plan General de Ordenación.

No parece sencillo. Las misma normativa que ha facilitado desatascar el servicio de Licencias con la sustitución de los permisos municipales previos por declaraciones responsables para las obras menores, limita la posibilidad de exigir autorizaciones para este tipo de usos, cuya proliferación preocupa al Ayuntamiento, pero también a los vecinos. En noviembre, la asociación vecinal Oviedo Redondo denunció que la expansión de este tipo de negocio estaba dando lugar a casos de acoso inmobiliario por parte de corporaciones o sociedades de inversión contra los inquilinos de algunos inmuebles del Antiguo.

Atrapado en el mismo bucle, pero con un mercado del alquiler disparatado y que ha atraído de cientos de inversores, el Ayuntamiento de Madrid ha acabado por recurrir a la tramitación de un plan especial de Usos del Hospedaje para establecer de facto una moratoria a las autorizaciones que concede la comunidad autónoma que ya se alarga dos años. En paralelo, ha contratado de forma temporal nuevos equipos de inspectores que le han llevado a clausurar 780 pisos el año pasado. Pero todo es un parche. La Comisión Nacional del Mercado y la Competencia ya ha advertido al ayuntamiento que preside Manuela Carmena: su oposición a los pisos turísticos daña la competencia y perjudica a los consumidores, sostiene en un mensaje muy similar al que lanza el organismo ante los intentos de frenar las expansión de los VTC en su guerra con el taxi.

El Ayuntamiento de Oviedo quiere seguir un camino parecido al de Madrid. Regular los usos, al menos dentro del casco histórico, promular una ordenanza específica, elaborar un censo de viviendas turísticas, poner en marcha un observatorio con participación de las asociaciones vecinales y una mayor implicación entre las administraciones. La parte difícil es la primera. La normativa europea favorece la competencia no sus límites.

Regulación escasa

En 2014, el Principado tramitó su propia regulación del sector. Los requisitos para poner una vivienda a disposición de alguna de las grandes plataformas que comercializan alquileres por días son sencillos y pueden hacerse de forma telemática. De hecho, las empresas -como Homeaway- explican cómo hacerlo en sus propias webs. La norma distingue entre viviendas vacacionales y turísticas. O lo que es lo mismo entre casas y pisos. Solo entre el primer y el segundo c uatrimestre del año pasado, el número de pisos destinadas al alquiler turístico autorizados por el Principado en Asturias creció un 41%, de 1.410 a 2.000.

El fenómeno llevó al Gobierno a promular en diciembre un decreto con algunas medidas con las que pretende frenar un negocio que amenaza de forma directa al hotelero, dificulta en algunos casos el acceso a la vivienda y está degradando la convivencia en ciudades como Barcelona, donde las pancartas contra estos pisos sustituyen a las esteladas en muchos balcones.

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