El Ayuntamiento de Oviedo acelera la aprobación del Plan de Movilidad tras el visto bueno de Transportes
El gobierno local del PP prevé aprobar el nuevo PMUS y la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones este viernes en comisión para llevarlos al próximo Pleno
El equipo de gobierno prevé dar la luz verde definitiva este viernes al nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de Oviedo y ... a la ordenanza reguladora de la Zona de Bajas Emisiones en el seno de una comisión extraordinaria y urgente de Economía. Y es que los plazos son los plazos. La nueva ZBE deberá estar implantada, como tarde, el próximo 1 de enero y para aprobar su ordenanza es necesario que la ciudad cuente con un plan de movilidad actualizado. Es por ello que el Ayuntamiento, previo paso por la comisión, tiene intención de llevar los dos asuntos al Pleno de la semana que viene para elevarlos a aprobación definitiva.
La última semana ha sido intensa. Tras recibir el visto bueno ambiental por parte del Principado el pasado día 24, finalmente, este jueves llegó el informe preceptivo y favorable de la Dirección General de Transportes confirmando que el PMUS «cumple con las exigencias de la ley». Eso sí, con una petición. El ministerio recuerda al Consistorio que, dado que la alternativa que se pretende implantar, la más ambiciosa de las presentadas, «depende de la coordinación interadministrativa, especialmente en lo que respecta a la mejora de la oferta de transporte público metropolitano y la infraestructura intermodal», se hace indispensable «la máxima coordinación entre el Ayuntamiento y la Consejería de Movilidad para la ejecución de las medidas propuestas de transporte público competitivo y accesible, y la gestión de los intercambiadores metropolitanos».
¿Cuáles son? Entre otras, y con el liderazgo claro de una sobre todas las demás –la implantación de la Zona de Bajas Emisiones–, el nuevo PMUS de Oviedo, cuyo horizonte de actuación se extiende hasta 2035, pretende impulsar la movilidad peatonal y en bicicleta; mejorar la red de transporte público y la integración multimodal; electrificar el 100% de la flota de autobús urbano y la renovación del parque municipal de vehículos; fomentar el uso de medios de transporte eléctricos privados, la movilidad compartida y el reparto de mercancías y la movilidad al trabajo sostenibles; mejorar la calidad del aire en los alrededores de los centros escolares y sanitarios minimizando al máximo la circulación en estas áreas, e integrar en la estrategia global los planes específicos de electrificación del transporte de última milla en la ZBE.
Para ello, se suma la visión metropolitana a las medidas exclusivamente centradas en el ámbito de competencia municipal, ideadas para reducir el 55% de emisiones para 2030 y mejorar la eficiencia energética en un 32,5% mediante la reconfiguración de la infraestructura viaria y la reducción del uso del vehículo privado a través de acciones clave como la reorganización y calmado del tráfico urbano, una mejora a gran escala de la red peatonal y ciclista, y el refuerzo del transporte urbano.
¿Cómo? En ese escenario más ambicioso se añade a todo lo anterior una apuesta más profunda por la mejora del transporte público, aunque no sólo en Oviedo, sino en todo el área central de Asturias, a través de un aumento en la oferta, la coordinación con municipios limítrofes como Siero y la mejora de la intermodalidad y del transporte público interurbano con nuevos nodos de intercambio, aumento de servicios y una integración tarifaria.
Carril bici
En la actualidad, la capital asturiana presenta una alta proporción de desplazamientos a pie (52,4%) y una red de transporte público con buen uso en líneas troncales, pero enfrenta desafíos en todo lo que tiene que ver con la movilidad ciclista, y con la dependencia del vehículo privado, que no baja del 28%. En ese sentido, el plan admite que la intermodalidad sigue limitada por la falta de infraestructura que facilite la conexión fluida entre la red de autobuses y la ferroviaria, y en lo que atañe estrictamente a la bicicleta, la falta de una red adecuada impide su expansión.
Es por ello que se plantea el desarrollo de una red ciclista en todas sus dimensiones, la definición de nuevos itinerarios, la creación de rutas segregadas del tráfico en las avenidas en las que está permitido circular a 50 kilómetros por hora, la construcción de nuevos aparcamientos de bicicletas y las bicis con pedaleo asistido distribuidas por la ciudad.
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