«He tenido que buscar otro trabajo para poder alquilar una nueva casa en Trubia»

Loli Segovia en el patio de la que hasta hace un año era su casa en el barrio de Cataluña. /  FOTOS: MARIO ROJAS
Loli Segovia en el patio de la que hasta hace un año era su casa en el barrio de Cataluña. / FOTOS: MARIO ROJAS

Un año después de las lluvias torrenciales en la villa cañoñera, Loli Segovia sigue sin regresar a su hogar en el barrio de Cataluña

ROSALÍA AGUDÍNOVIEDO.

Loli Segovia consiguió salir de su casa, en el barrio de Cataluña, en Trubia, con la ayuda de un vecino. Las lluvias torrenciales registradas el 10 de junio de 2018 inundaron su patio, derrumbaron el muro perimetral de su vivienda y anegaron la carretera principal, que durante unas horas se tornó prácticamente intransitable. Todo ocurrió en pocos minutos, pero un año después esta vecina aún no ha podido regresar a su vivienda. El pozo situado al lado de su edificio sigue sin limpiarse en profundidad, en abril los operarios solo sacaron solo una parte del lodo acumulado, según explicó. «Alquilé una casina y ahora tengo un segundo trabajo para pagar la renta».

Esta semana no ha sido fácil para ella. Ha rememorado todo lo que pasó hace un año y sigue con miedo. «Si la inundación llega a pasar por la noche, no sé lo que hubiese ocurrido», advirtió para a renglón seguido asegurar que «nunca volverá» a su casa: «Cuando arreglaron la carretera AS-313 hicieron las conexiones donde les dio la gana y la vía desagua en el pozo de al lado de mi casa, que no tiene capacidad para ello». Cada vez que las precipitaciones son abundantes, el patio se vuelve a inundar.

Las lluvias torrenciales también afectaron a las viviendas calle San Francisco de la villa cañonera. El monte argayó al final de la tarde y las casas 56 y 58 se llenaron de lodo. Sus seis residente se vieron obligados a marcharse ese mismo día. La familia de Diego Fernández aún no ha recuperado la normalidad. Solo él y su mujer han vuelto a su casa, pero sus dos hijos «están en casa de mis suegros» por precaución. «Hemos tenido que arreglar todos los desperfectos que causó el lodo y el Ayuntamiento solo nos puso una orden de ejecución», lamentó. Mientras, los dueños de la vivienda 56 pudieron regresar a su hogar días después, eso sí antes tuvieron que limpiar la gran cantidad de lodo que quedó en su patio.

Loli Segovia salió de su vivienda con la ayuda de un vecino después que el patio se inundase Diego Fernández y su mujer han vuelto a su casa, pero sus hijos siguen con los abuelos

Tanto Loli Segovia como Diego Fernández se quejan de que en este año las administraciones «no han hecho nada» para evitar que esta situación se vuelva a repetir.

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico sí trabaja en un proyecto para limitar el impacto de las inundaciones en la localidad cañonera, en el que los estudios preliminares calculan que sería necesario invertir más de 14 millones de euros, que el organismo de cuenca quiere cofinanciar mediante un convenio con el Principado y el Ayuntamiento.