Canteli se suma a las críticas y pide a Festejos que «no improvise» con San Mateo

La procesión de la virgen ayer en las fiestas del Centro Asturiano de Oviedo. / PIÑA
La procesión de la virgen ayer en las fiestas del Centro Asturiano de Oviedo. / PIÑA

El presidente del Centro Asturiano pone como ejemplo de «organización» los festejos del club de campo que ayer celebró su día grande

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

El Centro Asturiano se sumó ayer a las celebraciones del Día de Asturias con su propio día grande en honor a las fiestas de Nuestra Señora de Covadonga, que concluyen hoy con el reparto del bollo y el día del invitado. Un día donde el sol cumplió con los deseos del presidente del club y de sus socios. «Hace un día espléndido porque el agua nos hizo un poco de daño esta semana», se lamentó Alfredo Canteli.

El presidente del Centro Asturiano aprovechó la festividad de Nuestra Señora de Covadonga para sacar pecho de las fiestas de la institución que preside. «Aquí trabajamos mucho y no improvisamos en nada. Intentamos hacer las cosas con orden porque nuestra economía es muy justa», matizó. La frase le sirvió para analizar la organización de otros festejos que están a la vuelta de la esquina: las fiestas de San Mateo que comienzan este viernes. Canteli pidió a los responsables de organizar los festejos de la ciudad «que no improvisen».

Según el presidente del Centro Asturiano, San Mateo «tiene que estar despachado antes del 31 de mayo» para añadir a renglón seguido que «si no lo hacen así, lo están haciendo mal», ahondó. «Todo lo demás es hacerlo corriendo, de mala manera, improvisando y así es imposible que las cosas salgan bien». Puso como ejemplo «la organización» del club que preside. «Aquí están todas las autorizaciones firmadas con mucho tiempo y todo ordenado gracias al buen hacer de la dirección general y de la plantilla del Centro Asturiano», defendió. «Esto es una empresa pilotada por el director general que funciona casi a la perfección». En este sentido, Canteli recordó las palabras que dedició el alcalde, Wenceslao López, al Centro Asturiano el día del pregón de sus fiestas. «Ya lo dijo el alcalde, que le gustaría que el Ayuntamiento funcionase como el Centro Asturiano y yo creo que sí sería bueno que funcionase como nosotros», afirmó.

De procesión y 'fabadona'

El día grande de las fiestas de Nuestra Señora de Covadonga arrancó temprano. Algunos valientes ya estaban en el recinto a las ocho de la mañana para coger mesas a la sombra para disfrutar de una comida campestre. Pero el arranque de los festejos no empezó hasta las once de la mañana con la alborada de voladores y gaitas. Fue el preludio a la tradicional procesión con la imagen de la Santina a hombros de los miembros de la directiva del Centro Asturiano. A la imagen la precedieron los sones de las bandas de gaitas del Centro Asturiano y los grupos folclóricos 'Quirós' y 'La Xordia'. Este año, además la procesión contó con la presencia de la banda militar del regimiento Príncipe Número 3.

La procesión concluyó en la antigua bolera del Centro Asturiano donde se ofició la homilía. El padre Valdés, quien ofició la misa, hizo hincapié en la celebración del Día de Asturias como «un día marcado en el corazón de todos los asturianos». Hizo un guiño a la conmemoración de las tres efemérides que el Principado recuerda este año: el centenario de la coronación de la virgen de Covadonga, los cien años del Parque Nacional de los Picos de Europa y los 1.300 años de la creación del reino de Asturias.

El capellán también tuvo palabras de cariño para los Reyes de España y sus hijas, doña Leonor, Princesa de Asturias, y doña Sofía, infanta de España a quienes agradeció su presencia en Asturias en el día de ayer. Barriendo para casa, el capellán recordó a los asistentes a la misa del día grande del club de campo, la importancia de la peregrinación que todos los años realizan los socios al Santuario de Covadonga. Una tradición que este año cumplió su cuarenta aniversario. «Me consta que hay algún socio que ha hecho todas las peregrinaciones», apostilló. La homilía también sirvió para destacar el «modelo de encuentro humano» que defiende el Centro Asturiano y finalizó con un caluroso aplauso y con las palabras del capellán a sus fieles. «No os canséis de seguir con ilusión esta encomiable misión».

Tras los actos más oficiales y protocolarios les siguió la fiesta con todas sus letras. El tiempo ayudó a que los socios aprovechasen las instalaciones del Centro Asturiano para desplegar mantel y disfrutar de una auténtica comida campestre en el Naranco.

Familias enteras jalonaron los espacios verdes del club de campo y algunos hasta madrugaron para hacerse con una buena mesa a la sombra. Es el caso de un grupo de cinco familias que ya han hecho de la fiesta grande del Centro Asturiano una tradición a la que nunca faltan. Este grupo de casi veinte integrantes es un ejemplo de logística. «Nos organizamos a través del whatsapp. Uno se encarga de pillar la mesa, otro de la tortilla, otro de las bebidas y así nos repartimos el trabajo», explicó Covadonga Coya.

Al 'pic-nic' no le faltó detalle. Por llevar, llevaron hasta dos ollas con su fabada y compango. «Para nosotros es más fácil traerla de casa que comerla aquí, porque con los niños es más complicado tener que ir a la carpa y coger una ración para cada uno», explicó.

Y eso que raciones de fabada hubo a cientos. En concreto 400 que supo preparar a fuego lento su cocinera. Mandy Armengol, del cátering 'Moka' y que no quiso desvelar el secreto de cómo elaborar una 'fabadona' de tal tamaño. «El toque de la cocinera nunca se dice», advirtió. Lo que sí contó es que «el producto tiene que ser de buena calidad». En este caso los trece kilos de chorizo, morcilla, panceta y los casi diez de lacón, fueron la clave. «Todo es producto asturiano», presumió Armengol.

Pero el veredicto solo lo pudieron dar quienes probaron este manjar típico asturiano. «Yo estoy acostumbrada a hacer fabada y digo que esta está muy buena», puntuó Charo Suárez.

Quien tampoco faltó a la celebración del día de Nuestra Señora de Covadonga fue el matrimonio formado por Manuela Rodríguez y Ataúlfo Valdés. Este año fueron galardonados como los Abuelos del Año del Centro Asturiano. Llevan cerca de medio siglo como socios y 53 de casados. Aseguraron que el secreto para seguir unidos es «aguantar mucho por parte del paisano», ironizó Ataúlfo, lo que le valió una sonora protesta de Manuela. Ambos destacaron lo importante de un día como el de ayer y de poder celebrar una fiesta «preciosa y emotiva».

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