«El cielo tiene un lenguaje propio y las nubes son el principal indicador»

Javier Martínez de Orueta. / A. P.
Javier Martínez de Orueta. / A. P.

Javier Martínez de Orueta ofrece una charla en la Escuela de Minas en la que descifró los secretos de las nubes para «la vida cotidiana»

A. A. OVIEDO.

«Las nubes, aunque pudiera parecer que no es así, nos indican mucho más de lo que podemos imaginarnos a simple vista. Nos hablan de condiciones de humedad y de viento con las que podemos pronosticar el tiempo a corto plazo, entre otros fines, y eso es algo que resulta muy útil a la hora de planear todo tipo de actividades del día a día de las personas». Así lo explicó ayer el técnico en Medio Ambiente, educador ambiental y miembro de la Asociación Meteorológica Española, Javier Martínez de Orueta, en una charla en el aula Pintado Fe de la Escuela de Minas de Oviedo en la que descifró el lenguaje «especial» de las nubes y las señales que transmiten.

«Gracias a la observación minuciosa de las nubes podemos ver qué tiempo va a hacer en los próximos días y aplicarlo, por ejemplo, a si queremos planificar una velada de senderismo u otro tipo de deportes al aire libre», destacó Martínez de Orueta para todos los asistentes. «No todas las nubes son iguales, hay hasta diez géneros de nubes que se dividen en cuatro grandes grupos en función de su altura y que varían según la estación», relató. Las hay altas, bajas, medias, de desarrollo vertical, indicadoras de tormenta o con textura de algodón de azúcar. «Y todas ellas nos dicen algo».

«Hoy en día llevamos la vista continuamente puesta en el suelo y en nuestras pantallas digitales, pero hay que mirar alto; al cielo, como hacían nuestros antepasados en las zonas rurales», aclaró el experto, y añadió que en estos momentos, ese conocimiento «existe casi únicamente en los pueblos».

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