Cierra la librería Santa Teresa en la calle Covadonga de Oviedo por «falta de rentabilidad»

Cierra la librería Santa Teresa en la calle Covadonga por «falta de rentabilidad»
Polledo, en medio de la librería. / A. PIÑA

El establecimiento, heredero de la veterana tienda de la calle Pelayo, es incapaz de generar beneficios desde el año pasado

D. LUMBRERAS OVIEDO.

La historia de las librerías ovetenses pierde una de sus páginas más célebres y queridas. Santa Teresa, renacida hace tres años y tres meses en la calle Covadonga, cerrará esta semana, cuando culmine la liquidación. «No funciona, no es rantable. Aguantamos varios meses, pero estuvimos alargando para nada», justifica Pedro Polledo, uno de los socios del negocio junto al expresidente de la Asociación de Libreros de Oviedo, Leonardo Prado.

Aunque «bien, bien nunca fue», cuenta que «íbamos creciendo, cada año un poco mejor que el anterior, hasta este último». A partir del verano notaron el bajón: «El panorama está mal en general, pero la Casa del Libro (en Palacio Valdés) abrió en agosto y fue cuando empezamos a bajar bastante». En cifras, en navidades «vendimos un 40 o 50% menos que el año pasado. Otros años con tres trabajadores estábamos apurados, y este con dos no hubo ningún apuro». La mala situación les obligó, de hecho, a prescindir de una empleada.

Polledo es el último representante de una saga familiar dedicada a la cultura en la ciudad. Adolfo Polledo fundó la librería Santa Teresa en 1928, en la calle del Peso, donde estuvo 14 años. Posteriormente, se trasladó a la calle Pelayo hasta julio de 2014, cuando su hijo Alfredo Polledo la cerró a raíz de su jubilación, además del fin del contrato de renta antigua del local. Posteriormente, Pedro Polledo, sobrino de Alberto, continuó el legado junto a Prado, pero las circunstancias han vencido. El alquiler, asegura, «no es desorbitado pese a ser el centro», pero el negocio no es rentable y ya no hay ganas para estar trabajando «diez o doce horas diarias para cubrir gastos».

Estos días, ya apenas se sirven cafés -un atractivo, para muchos, del establecimiento- ni los niños corretean por el primer piso, con su zona de juegos, y las estanterías del bajo y el sótano se van vaciando. «El 90% lo devolveremos, quedan cuatro cosinas y material de oficina», indica Polledo. Algunos clientes acuden a despedirse y les comentan «que es una pena, que el sitio estaba muy guapo..., sobre todo por los críos». Y es que buena parte de la clientela la conformaban padres, y hasta abuelos, con niños pequeños que ahora «tendrán que buscar otro sitio cuando llueve», dice.

Actividades variadas

A lo largo de estos años, el local ha acogido multitud de actividades, desde presentaciones de libros, tertulias y debates políticos hasta una 'performance' de la Semana del Audiovisual Contemporáneo Ovetense. Llama la atención el local del escaparate, que da a la plaza Longoria Carbajal, que en lugar de poner los libros ala altura de la cintura, como en otras partes, los coloca en el suelo y en las paredes de arriba a abajo. En 2016 ganó el III Concurso de Escaparates de Carnaval, organizado por la Sociedad Ovetense de Festejos con su original propuesta 'Sumérgete en la lectura'.

El librero aún no sabe a qué se dedicará, más que a «intentar buscar algo». Ahora se encuentra «preocupado por el futuro. Está la cosa complicada, y más en este gremio». «No me extrañaría que alguna librería más cerrara», aventura. Manuel Rivas escribió que los libros arden mal, pero parece que se venden aún peor.

Temas

Oviedo

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos