Cine y poesía contra el maltrato

Distintas escenas de 'Las caricias del fuego', el poema visual que se proyectará el próximo martes en el Teatro Filarmónica.
/E. C.
Distintas escenas de 'Las caricias del fuego', el poema visual que se proyectará el próximo martes en el Teatro Filarmónica. / E. C.

Alejandro Céspedes proyecta en el Teatro Filarmónica ' Las caricias del fuego'

ALBERTO ARCE OVIEDO.

Los poetas nunca dicen la verdad, ese nunca fue su cometido. Sin embargo, tienen otros atributos: son capaces (algunos) de universalizar el hecho concreto y mostrar al público algo mucho más revelador. El Teatro Filarmónica, en ese sentido, acogerá el próximo martes la proyección de 'Las caricias del fuego', de Alejandro Céspedes, un poema visual; una partitura compuesta específicamente para la pantalla grande que pone el foco en una de las más crudas realidades, los abusos a la infancia.

La película nace de un poemario del mismo título que, entre otras conmemoraciones, ha resultado ganador del premio Blas de Otero de poesía. En palabras de su autor, la historia de Aurelia, la protagonista de un relato en retrospectiva que avanza impasible con sus memorias, sirve «hoy más que nunca» para remover la conciencia «abotargada» de una sociedad «autocomplaciente e indiferente».

Película
'Las caricias del fuego' es un filme que nace de un poemario del mismo título en el que se trata el tema del abuso infantil.
Proyección
El próximo martes 29 de enero, el Teatro Filarmónica de Oviedo acogerá, a las 19.30 horas, la proyección del poema visual.
Autor
Alejandro Céspedes es un apasionado de la literatura y las artes escénicas; sus historias crecen cuando cambian de molde.

De hecho, la pieza, «multidisciplinar», afirmó el poeta, trasciende también al formato y puede encontrarse incluso en audio libro.

«Tanto el libro como la película son un revulsivo», adelantó Céspedes, que a veces resulta en lo contrario. «Muchas personas se acercan al final para agradecerme que haya sabido poner voz a su dolor», expuso el artista.

Los hechos que narra la cinta echan la vista atrás a un momento de la historia «extremadamente difícil» para quienes sufrían este tipo de abusos; tiempos «donde reinaba la impunidad a causa de la desprotección social que vivía la mujer», explicó.

Alejandro Céspedes, por su parte, se autodefine como un amante de las artes escénicas, un amor que nació ya en los años setenta. «También tuve contacto con el cine», destacó. «Luego vino mi aburrimiento hacia las formas de comunicación poética al uso y decidí probar a hacer cosas con lo que ya conocía e incorporé el teatro y el vídeo a mis presentaciones. El vídeo poema es un formato asequible», sentenció.

Una doble mentira en aras de la verosimilitud y de la excelencia estética.