Oviedo, la ciudad que no sabe organizar fiestas

El equipo de gobierno ha decidido llevar los conciertos de las fiestas a la Losa por primera vez. Ciudadanos se oponía incluso a que se usase para La Ascensión. / P. LORENZANA
El equipo de gobierno ha decidido llevar los conciertos de las fiestas a la Losa por primera vez. Ciudadanos se oponía incluso a que se usase para La Ascensión. / P. LORENZANA

San Mateo empieza dentro de veinte días y los contratos principales están sin adjudicar | La falta de personal y los tiempos administrativos complican la organización; hay años en los que se cierran algunos detalles tras el pregón

ROSALÍA AGUDÍNOVIEDO.

Al Ayuntamiento no se le da bien organizar San Mateo. No es algo nuevo. Pasa todos los años y las contrataciones se cierran casi al límite. Esta edición no iba a ser menos. Faltan veinte días para que la historiadora del Arte Yayoi Kawamura dé el pregón desde el edificio consistorial y aún faltan por cerrar todas las licitaciones principales.

El escenario de la Losa está sin adjudicar junto a los equipos de sonido o el plan de autoprotección. De la programación, solo se han dado a conocer los conciertos de de la Losa, el Paraguas y Feijóo. No hay concreciones, por el momento, de las orquestas que habrá en el paseo del Bombé, las obras de teatro o la programación infantil. El plazo para la entrega de la documentación para las casetas festivas y los chiringuitos, mientras, aún no se ha cerrado. Lo hará el mañana, después de que el Ayuntamiento lo haya retrasado por ser ayer un día inhábil.

La situación, no obstante, es mejor que la del año pasado y la concejala de Autorización de Festejos, Covadonga Díaz, saca pecho: «Estamos sacando las cosas en tiempo récord. Cuando llegamos en junio, no había nada cerrado. Estamos a finales de agosto y vamos más adelantados que en 2018». Reconoce que los plazos de la «administración son complicados» y que la falta de personal en el Ayuntamiento les pasa factura. «Esta es una realidad que tenemos, si hubiese más trabajadores, iríamos más ágiles. La labor que están haciendo los empleados municipales es brillante y espero que la semana que viene podamos enseñar el cartel».

Trabaja, también, en cerrar el lugar dónde se «instalarán las barracas -se manejan dos emplazamientos- y la programación infantil». Pero en la actualidad no hay noticia de las representaciones teatrales. Somos preguntará por ello en comisión después de que Anabel Santiago registrase una pregunta para la edil popular en la próxima reunión.

Parte del retraso se debe también al cambio de gobierno. Díaz defiende que no había ningún contrato cerrado el 15 de junio, momento en el que Alfredo Canteli cogió el bastón de mando, pero el tripartito tenía programados veintiún conciertos. Destacaban Tequila, Rayden o Rozalén, pero no se firmaron los contratos a pesar de estar apalabrados por falta de crédito en las partidas de Festejos a la espera de una modificación presupuestaria que nunca llegó.

Ese es uno de los problemas de los últimos años. Tanto con la SOF al mando del tinglado como ahora con la Fundación de Cultura, «se presupuesta a la baja, para cuadrar el presupuesto general del Ayuntamiento, que, además, se aprueba tarde y mal», explica un técnico. «Luego se metía el dinero para San Mateo con una modificación presupuestaria, que a veces no llega hasta julio, con lo que no puedes ni siquiera licitar los contratos o firmar los artistas», añade. Los retrasos, además, acaban por eliminar cualquier margen para negociar los cachés. Solo el año pasado, la FMC necesitó 1,8 millones extra para las fiestas.

Al nuevo equipo de gobierno no le daba tiempo a incorporar remanentes y, menos, en medio de un plan económico financiero, con lo que ha optado por 'rascar' de otras partidas de Cultura para cerrar, desde cero y no baratos, a David Bustamante, Carlos Baute o Ketama.

Aún así, el problema no solo se da en Oviedo. El promotor Enrique Granda cuenta que los conciertos que se celebraron un mes después de las elecciones estaban casi cerrados el 26 de mayo, pero la programación restante se ha visto afectada. «Cada cuatro años nos encontramos con este problema. Los ayuntamientos tienen una previsión de hacerlo con tiempo, pero es normal que el primer año de gobierno ocurra esta situación». A Granda le encomendó, en un intento de eludir el 'marrón', el Ayuntamiento organizar los conciertos en La Ería entre 2013 y 2015. Parecía una solución ideal, pero el montaje ocupa el espacio de evacuación del Tartiere y es incompatible con el uso del campo.

La falta de espacios adecuados y la desidia en la conservación o planificación de recintos apropiados ha llevado a los recitales de gira por multiples escenarios: el propio estadio del Real Oviedo (el viejo añorado de Buenavista y el nuevo malhadado de La Ería), el aparcamiento anexo a este, las pistas de San Lázaro, la ahora ruinosa plaza de toros y la plaza de la Catedral han visto conciertos masivos en las últimas décadas. Añádase ahora a la lista la Losa, a donde PP y Ciudadanos han decidido llevar la música, para que la plaza de la Catedral no se convierta cada septiembre en una «sala de fiestas». Los vecinos de las siete torres de la avenida Fundación Príncipe de Asturias se oponen «rotundamente» al cambio y la promesa de adelantar los recitales -algunos a las ocho de la tarde- para minimizar las molestias no ha calmado los ánimos.

Un poco mejor

La gestión de las fiestas va un poco mejor que el año pasado, cuando, tal día como hoy se aprobaron de golpe veintitrés contratos artísticos, los pliegos para los escenarios y la licitación de la iluminación, sonido y vídeo de la plaza de la Catedral. También se sacaron a concurso los chiringuitos y solo se habían contratado tres grandes conciertos, pero el 'susto' llegó el día antes del inicio de las fiestas. La contratación del servicio de vigilancia sin armas quedó bloqueada.

Al concurso se presentaron dos empresas. Una de ellas entregó una oferta vacía, tal vez de forma intencionada, y el plazo de subsanación de errores acabó el miércoles de la misma semana del chupinazo. Como la documentación se envió por correo certificado no llegó para el viernes de inicio de fiestas. La situación finalmente se resolvió reforzando el servicio de policía hasta la víspera del Día de América en Asturias.

El exedil de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, achaca estos problemas a la falta de trabajadores. «Este es un Ayuntamiento descapitalizado de personal. Se necesitan, según mis cálculos, doscientos empleados y uno de los grandes perjudicados es Festejos». También influye la nueva ley de Contratación: «Para contratar a un gaitero que cuesta 200 euros hay que casi hacer lo mismo que un grupo de rock. Hay más trámites, pero el personal es el mismo», lamenta para a renglón seguido decir que, aunque se quiera empezar antes con la organización, no puede. «Hay otros asuntos que hacer antes».

Con la Sociedad Ovetense de Festejos (SOF) la organización no era mucho mejor en los últimos años, con un mayor control municipal sobre la entidad y las contrataciones. La exedil de Somos Isabel Bermejo llegó a decir que su situación era un «sindiós. No hay técnicos para hacer los pliegos y por nada se tumban». Su deseo era que las fiestas las gestionase Cultura y se cumplió. El convenio que unía a la histótica entidad con el Ayuntamiento se rompió en 2017 tras setenta años por culpa de la Ley de Racionalización de la Administración Local.

La ruptura no impidió que ese año hubiese muchos nervios de última hora. La adjudicación del escenario se vino abajo la primera semana de septiembre. Al concurso convocado por la SOF solo se presentó una oferta: la de GAM pero Abogacía Consistorial la rechazó. El representante de la empresa de Pedro Luis Fernández tenía un poder que solo le permitía firmar contratos por 20.000 euros. El precio final era de 60.000 euros. La situación se acabó solucionando por la vía de urgencia y casi cuando se estaban organizando los detalles del pregón.

En 2016 se contrató por primera vez el plan de autorprotección y se hizo a finales de gosto. Un año antes se aprobó el cartel festivo cuando ya llevada tres días colocado en la plaza de El Carbayón y los niños se quedaron sin las barracas una jornada antes de que abriesen los chiringuitos.

La intención de Díaz es gestionar los festejos con mucho más tiempo. Lo mismo han dicho casi todos sus predecesores. Dentro de un año se verá si la promesa se cumple o se vuelven a licitar los contratos a mediados de agosto o si todo vuelve a manos de un promotor privado huyendo del 'marrón'. Lo primero es ver si habrá presupuesto disponible desde elprimer día.

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