Cuando San Claudio «se dejó morir»

La antigua fábrica de loza de San Claudio, en estado de ruina y llena de maleza tras una década de abandono. /  ALEX PIÑA
La antigua fábrica de loza de San Claudio, en estado de ruina y llena de maleza tras una década de abandono. / ALEX PIÑA

La fábrica de loza cerró hace una década, dejando a una localidad sin su referente industrial y un complejo que ya roza la ruina

SUSANA NEIRA OVIEDO.

«Luchamos muchísimo, aún no sé cómo tuvimos aquella fuerza». Así recuerda María José Mon, la que fuera presidenta del comité de empresa, los últimos casi tres años de agonía de la fábrica de loza de San Claudio una década después del cese de actividad, tras protagonizar manifestaciones, pelearse con las administraciones y encerrarse en los talleres para evitar una despedida que aún hoy da pena rememorar. Tal día como ayer, el 30 de abril de 2009, cerró sus puertas la emblemática Loza de San Claudio, dejando desolado no solo a un pueblo cuyo nombre viajó pintado en azul cobalto a través de las vajillas por los manteles de toda España y parte del extranjero, sino a todo un municipio.

Ciento ocho años de historia -fue el empresario Senén García quien recuperó una antigua fábrica de cerámica, con el apoyo de un grupo de banqueros, en 1901- cuyo punto y final se escribió con Álvaro Ruiz de Alda como propietario. Aunque para entonces, poco tenía que ver ya con una fábrica que llegó a sumar más de seiscientos obreros. Aduciendo la bajada de las ventas y la fuerte competencia, el entonces propietario presentó su primer plan de despidos en 2007. «Primero fue el concurso de acreedores, luego los Expedientes de Regulación de Empleo, otro plan de viabilidad.... Vimos marchar a más de cien personas, la mayoría mujeres, y sabíamos que el resto iríamos detrás», rememora Mon. Pocos lograron recolocarse, habían pasado la mayor parte de su vida en este oficio y les pilló la crisis económica.

Tampoco han tenido futuro los más de 23.000 metros cuadrados del complejo industrial, condenado a la ruina y el abandono. Los administradores concursales intentaron su venta en varias ocasiones -con un primer intento de subasta por 1,33 millones y uno final sin precio mínimo- pero nadie se interesó. Solo los saqueadores de vajillas, grafiteros y okupas han transitado por el interior y hasta han provocado varios incendios en este complejo incluido en el Inventario de Patrimonio Cultural de Asturias.

«El complejo podría ser la salvación al recinto que necesita Oviedo», dicen los vecinos

«Parece una selva»

Mon, tras una visita esta semana, no da crédito al estado de las instalaciones, llenas de maleza, la basura y los cristales rotos: «No había vuelto y esto parece una selva, todo desmantelado como si hubiera habido una guerra civil», describe. «Es todo una pena: Si San Claudio se conoce por algo es por la fábrica de loza y los empresarios la dejaron morir», lamenta el presidente de la asociación de vecinos de zona Luis Miguel Fernández, que aún recuerda cómo de niño escuchaba el sonido de la sirena a una de la tarde y cientos de empleados con bata blanca salían de la factoría para comer. Con su cierre perdió toda la localidad: «Los comercios bajaron un montón, no hay industria y San Claudio es más bien una zona residencial».

El equipo de gobierno anunció un plan para comprar la fábrica y rehabilitarla como centro de interpretación, pero el proyecto está aparcado por el momento. Los vecinos de la localidad, en cambio, desean otro futuro: «Se podría limpiar todo y podría ser la salvación al recinto ferial que necesita Oviedo. Estamos a 1,5 kilómetros y bien comunicados».