Los comerciantes y hosteleros de La Corredoria se «blindan» contra los robos

Una patrulla de la Policía Nacional, cuya presencia se ha intensificado, vigilando el barrio esta semana. Diego Fernández, presidente de la Asociación de Comercio de La Corredoria, señala el letrero que alerta de la presencia de cámaras de grabación y la recaudación diaria. / H. A. G. H. A.
Una patrulla de la Policía Nacional, cuya presencia se ha intensificado, vigilando el barrio esta semana. Diego Fernández, presidente de la Asociación de Comercio de La Corredoria, señala el letrero que alerta de la presencia de cámaras de grabación y la recaudación diaria. / H. A. G. H. A.

La Policía Nacional y la Local han aumentado la presencia de patrullas ante los numerosos asaltos perpetrados en los últimos meses

CECILIA PÉREZ

El intento de atraco a una entidad bancaria, frustrado gracias a la intervención de un agente de la Policía Nacional jubilado el 10 de enero; el asalto a una farmacia a punta de cuchillo el 1 de febrero; esa misma noche, un robo con fuerza en un bar, al que asaltaron de nuevo dos días después, y el último incidente conocido, el robo con intimidación en un estanco el pasado día 5, cuando dos hombres se llevaron todo el dinero recaudado tras amenazar con un cuchillo y un destornillador al dueño y a un cliente. Si a todo esto se le suman los continuos daños cometidos a vehículos -a los que roban las llantas, los retrovisores y los rayan-, los asaltos a trasteros y los intentos de robo no consumados, las alarmas han saltado en el barrio más grande de Asturias, con un debate vecinal entre los que piensan que son hechos aislados y los que temen que los sucesos vayan a más.

Los primeros en tomar conciencia de esa «sensación de inseguridad» son los comerciantes y hosteleros de la zona. Hasta el punto de que ya han comenzado a tomar medidas para evitar ser víctimas de nuevos robos. «Tememos que esto vaya a más», justificó Diego Fernández, presidente de la Asociación de Comercio de La Corredoria.

Cámaras de seguridad, carteles advirtiendo de que la recaudación se recoge diariamente o máquinas tragaperras blindadas contra robos son un claro síntoma de esa preocupación que reina en el ambiente, especialmente entre los profesionales que regentan negocios. Fernández es, además de representante de los comerciantes, propietario de una correduría de seguros en la calle Jaime Truyol, frente a la plaza de El Conceyín. Junto a su oficina cuenta con dos máquinas expendedoras. Tras varios intentos de robo, forzando las puertas e incluso los cajetines del dinero, decidió colocar una cámara de seguridad justo encima con un letrero bien visible: 'Vigilancia 24 horas. Máquina con alarma y grabación continua. Se recauda diariamente', reza.

Diego Fernández Asociación de Comerciantes «Son gente desesperada que te saca un cuchillo a plena luz del día para llevarse cualquier cantidad»Diego Arias Hostelero «Cierro yo el local todas las noches para que no lo hagan las camareras; por lo que pueda pasar» Ricardo Fernández Concejal de Seguridad «Siempre que surge una incidencia se intensifica el servicio; pero no es un barrio inseguro» Nicanor Platero Asociación El Conceyín «No hay que crear psicosis ni estigmatizar; nunca habíamos sufrido atracos tan continuados»

Los últimos asaltos sufridos en locales muy próximos a su lugar de trabajo no han dejado indiferente a la asociación que preside. «Hasta ahora lo tomábamos como algo aislado, pero después de todo lo que hubo este mes, los comerciantes estamos empezando a sentir miedo. Han sido varios asaltos en la misma zona, a plena luz del día, con clientes dentro... Esto genera mucha preocupación», afirma. Lo explica en base al perfil del asaltante: «Son gente desesperada que te saca un cuchillo a plena luz del día para llevarse cualquier cantidad». El problema de esto es que crezca la violencia. «Tememos que acabe habiendo una agresión grave», dice.

Tres puntos negros

Los comerciantes señalan tres puntos negros en el barrio: el entorno de la plaza Cuatro Caños, la calle El Cortijo y la plaza de El Conceyín y sus aledaños. «Lo que se conoce son los asaltos que salen a la luz, pero son muchos más los que no se conocen y los robos que no se han llegado a ejecutar, que se han quedado en una tentativa», explica Fernández. No hay local en La Corredoria que no haya sido diana de un asalto o de un intento: «En el último año hubo de todo porque los cacos asaltan cualquier negocio, les da igual a qué se dedique porque ellos buscan dinero y donde más lo hacen es en bares con máquinas de tabaco y tragaperras». Esto ha hecho que muchos locales hayan blindado estas máquinas con auténticos armarios de seguridad .

El ejemplo práctico se encuentra en un pub-cafetería próximo a la plaza de Cuatro Caños. Su propietario, Diego Arias, tomó esta decisión tras sufrir un robo y dos intentos. «Cuando entraron en el local fueron directos a las tragaperras y se llevaron solo los billetes, no las monedas. La Policía me dijo que eran profesionales». Ahora las tiene completamente blindadas: «No hay nada perfecto pero ahora lo tienen más difícil si quieren robar». El mecanismo es similar a un armario metálico cuyas puertas cierran con un candado. «Miedo no tengo pero sí tomo precauciones. Por ejemplo, yo soy el que cierra el local todas las noches a las tres de la madrugada para que no lo hagan las camareras; por lo que pueda pasar», explica este hostelero que además ha colocado varias cámaras de seguridad y alarmas contra la rotura de cristales.

Más agentes

Ante este panorama, los comerciantes de La Corredoria piden que se aumente la presencia policial por las calles y en todos los horarios «para evitar que pase cualquier desgracia». Y sí se ha visto intensificada. La Jefatura Superior de Policía de Asturias confirmó a EL COMERCIO que el área de Seguridad Ciudadana «ha incrementado la frecuencia de patrullas en la zona» a raíz de los últimos robos y asaltos. Hechos que han calificado de «aislados» con la única peculiaridad de que «han coincidido en el tiempo, pero que no implica mayor delincuencia que la que pueda haber en otros barrios». Insiste en un mensaje tranquilizador: «Asturias es la segunda comunidad autónoma con la tasa de criminalidad más baja del país».

La Policía Nacional incide, además, en que el contacto con las asociaciones vecinales de la zona es «continuo» y que ante cualquier sentimiento de inseguridad se debe llamar al 091 o utilizar 'AlertCops', la aplicación móvil que ofrece un servicio de alertas de seguridad ciudadana para comunicarse de manera rápida, gratuita y precisa con los agentes.

La Policía Local también ha intensificado su presencia en La Corredoria porque «siempre que surge una incidencia en materia de seguridad se intensifica el servicio de patrullas», señaló el concejal de Seguridad Ciudadana. Eso sí, Ricardo Fernández insiste en que «no es un barrio inseguro» y tira de estadística ante la rebaja de la criminalidad desde 2012 gracias al «trabajo conjunto de los agentes de Policía Nacional y Policía Local».

No criminalizar

El problema que temen algunas de las asociaciones vecinales de La Corredoria es que se acabe criminalizando esta zo «No hay que crear psicosis ni estigmatizar al barrio», señaló Nicanor Platero, presidente de la Asociación de Vecinos El Conceyín. Eso sí, reconoció que los últimos sucesos acaecidos en la zona han creado «desasosiego», principalmente porque «nunca habíamos sufrido atracos tan continuados».

Sentimiento que comparte Sonia Gabelas, presidenta de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del instituto de La Corredoria, aunque no declara como representante del colectivo sino como vecina de esta zona desde hace trece años. «Yo no tengo sensación de miedo porque me parece todo un poco exagerado. Aquí tengo la misma sensación que cuando vivía en el centro».

Sin embargo, son varias las voces que aparte de solicitar más presencia policial, piden que se cree una comisaría en el barrio. Gabelas lo considera «exagerado» ya que Oviedo cuenta con una comisaría principal y un cuartel en Rubín. «Esto no es Nueva York», sentencia.

En este punto, el edil de Seguridad Ciudadana también se ha manifestado. «Un cuartelillo no resolvería un problema puntual», asegura Fernández, máxime en una ciudad de 220.000 habitantes «donde los recursos son los que son y donde se tiene muy bien compartimentado los edificios de Seguridad Ciudadana». Pero sí apuntó a que hay que dotar de más medios a los agentes policiales para agilizar las intervenciones y acortar los tiempos de respuesta.

 

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